Mariana Montes
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.-Jorge no ha sido el mismo después de padecer Covid-19.
Más allá del constante cansancio y de experimentar los estragos de la infección en su habilidad para cantar, dice sentir la necesidad de desinfectar todo, además de que ha tenido problemas del sueño.
“No quiero ir a ningún lado”, cuenta el hombre, quien prefiere omitir su identidad.
“Yo viví la enfermedad en casa, pero tengo un hijo que llegó hasta el hospital. Entonces, me acuerdo del no poder hacer nada, de decir angustiado: ‘Que no muera'”.
Admite estar más emocional y reactivo. Se enoja cada vez que escucha hablar de la pandemia.
“En casa les dije: ‘Sé que el tema de la tercera ola está fuerte, pero no quiero que sea conversación. Sé que tengo que dar vuelta a la página, pero hablarlo ahora. nada más no. Es muy reciente'”, relata el regio diagnosticado con Covid-19 el 3 de julio.
Cuando estos pensamientos asaltan su mente, comenta, recurre a repetir la misma frase: “Mi hijo y yo estamos vivos. Doy gracias a Dios porque estoy vivo”.
Sensaciones y comportamientos así pueden aparecer entre las personas recuperadas de Covid-19 que, según datos de la Secretaría de Salud estatal, son 203 mil 820 en Nuevo León.
Especialistas en psicología explican que este tipo de reacciones tienen relación con el estrés detonado por enfermedad.
El psicoterapeuta José Luis Leal dice que el contagio genera la incertidumbre de cómo le irá al paciente: ¿tendrá un caso leve o grave?
“Y es que aparte tenemos una saturación: el Covid-19 es la única enfermedad de la que diariamente reportan el número de gente contagiada, muerta y hospitalizada. Hay un miedo colectivo y te pones a pensar: ¿Seré de los que van a reportar que murieron?”.
Paola González, docente de la Escuela de Psicología de la UDEM, agrega que el padecimiento pone al individuo en una posición complicada: de cara al deceso.
“Lo más difícil que hay para el ser humano es enfrentarse a su propia muerte. Alguien que ha estado en una condición donde su vida peligra y logra salir adelante va a sentirse frágil de una u otra manera”, señala.
“Creemos que, al ser dada de alta, la persona va a estar como antes, pero no es así. Necesita un proceso mental que le ayude a encontrarse de nuevo con la vida, a que no se quede en el umbral de la muerte que pudo haber sido”.

EXPERIENCIA ESTRESANTE
Para entender las secuelas psicológicas que puede generar el Covid-19, el especialista José Luis Leal invita a conocer la diferencia entre dos términos de la psicología: el estrés agudo y el trastorno de estrés post traumático.
Este último, dice, ha estado circulando mucho en las conversaciones.
“El estrés agudo va a salir directamente de un evento fuerte que vive la persona y usualmente va a presentarse durante el primer mes después de este evento”.
Apunta el experto que probablemente esto es lo que podría experimentar la gente recuperada de una infección por coronavirus. Algunos de sus signos son situaciones físicas como dolor de cabeza, desorientación y vómito; recuerdos angustiantes, intrusivos e involuntarios del evento; sueños cargados de angustia y sensaciones de enojo, irritabilidad y tristeza profunda.
También, incapacidad de ser funcional en la vida diaria durante los días siguientes al evento; alteraciones en el sueño y dificultades para lograr la concentración, y reacciones exageradas ante estímulos como ruidos o movimientos bruscos
“Ya un trastorno de estrés post traumático es otra bestia. Tienes los mismos síntomas, pero de una manera más intensa, más fuerte y dura por mucho más tiempo. No es cosa de un mes. Estoy hablando de que se puede presentar años después”, ahonda.
Pero más allá de la diferencia de términos, Leal dice que el punto más importante a comunicar es que tanto el estrés agudo como el trastorno de estrés post traumático necesitan ser tomados con seriedad: provocan un malestar que requiere atención.

ERES UN SOBREVIVIENTE
Para enfrentar el estrés es necesario darle a la salud mental la prioridad que merece, apunta la docente González.
Si bien es cierto que no todos los que atraviesan un cuadro de Covid-19 vivirán estrés en los días posteriores, ni que todos los que experimenten estrés lo sentirán de la misma manera, es vital generar la conciencia de que nadie tiene por qué llegar a un punto donde la incomodidad mental sea desbordante.
“Tendríamos que pensar a estas personas como sobrevivientes, sobrevivientes del Covid-19”, expresa la profesora.
“Y tendríamos que invitar a estas personas a no llegar al descontrol, sino a poder pensarnos, evaluarnos, ver cómo nos sentimos, preguntar si creemos que estamos logrando salir adelante no sólo física, sino emocionalmente, saber si nuestras redes de apoyo son suficientes, o si es bueno llamar a un especialista”.

¿Estás atravesando esta situación?
El psicoterapeuta Leal brinda las siguientes recomendaciones:

-Asume que experimentas estrés y angustia
-Acepta que está bien sentir miedo y perder el sentido de la seguridad
-Busca ayuda de un psicoterapeuta o psiquiatra
-Busca grupos de apoyo integrados por otros sobrevivientes
-Haz ejercicio ligero
-Entra en contacto con la naturaleza
-Aprecia el arte en cualquiera de sus expresiones
-Cuida que los trastornos del sueño no te rebasen: pide ayuda si llevas días sin dormir
-Cuenta tu historia si así lo deseas en espacios y con personas que te transmitan seguridad y confianza
-Ten en cuenta que los escenarios más catastróficos relacionados con el Covid-19 llegarán a tu mente. Es importante decirte a ti mismo que éstos no pasaron y tienes vida.
-Puedes consultar el Protocolo internacional para la Sanación Post Traumática de la doctora Clarissa Pinkola Estés para conocer más del tema.