Nayra Rivera Vazquez
Agencia Reforma

Michoacán, México.-El Gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, aseguró que la agresión a golpes contra el sacerdote Mateo Calvillo fue por un incidente de tránsito en Queréndaro y no un acto de intimidación de un grupo criminal.

El Mandatario morenista pidió al sacerdote aclarar el incidente para no atropellar la imagen de Michoacán.

«Al parecer los indicios concretos que tenemos es que se trató de un incidente de tránsito, lamentable, que golpearan al sacerdote como en otros incidentes de tránsito, por eso importa que haga la declaración, porque va a avanzando la investigación en la Fiscalía», expresó Ramírez Bedolla.

«Es un tema mediático, de magnitudes nacionales y todo hace suponer que fue un incidente de tránsito, donde no hubo armas, y si hubo un perro atropellado, pero no por eso vamos a atropellar la imagen de Michoacán», expresó.

Añadió que en esta entidad no se está llevando a cabo alguna persecución contra religiosos, pues este último hecho fue un mal entendido.

«No sabemos más allá de que la persona lo golpeó al padre, le dio un golpe en la nariz, si tenemos información de que es un golpe con puño, no es un golpe con arma, también confirmamos que no tiene fractura de nariz, todo parece que fue un golpe con la mano, puño cerrado derivado de este incidente de tránsito».

La agresión contra el cura
El pasado 3 de julio, el encargado de la Comisión de Evangelización en Radio y Televisión para la Arquidiócesis de Morelia, el sacerdote Mateo Calvillo Paz, denunció agresión por parte de un civil, lo que le provocó heridas graves en el rostro.

Mediante una carta dirigida a los medios de comunicación, el padre relató que el ataque ocurrió en el municipio de Queréndaro, donde fue golpeado sin motivo alguno.

«Las cosas sucedieron en tres minutos. Fue un ataque profesional, me bloquearon el carro, me agredieron a golpes. El agresor, debió ser un sicario, aunque no me presento su credencial. Un psicópata, era muy alto y fuerte, moreno, con entradas en el pelo, tenía en los puños un arma, se dirigió a mí, abrió la portezuela de mi auto, me destrozó la cara, dejándola con hemorragias terribles», manifestó en aquel escrito.