Ricardo Vargas

Leí esta semana un artículo que me pareció muy interesante escrito por Wesley Pegden, profesor asociado de la Carnegie Mellon University, en Pittsburgh (<https://medium.com/@wpegden/a-call-to-honesty-in-pandemic-modeling-5c156686a64b>). El artículo habla principalmente sobre la modelación de una epidemia y de lo que realmente deberíamos entender sobre las decisiones de una contingencia o confinamiento social. De manera general, lo que realmente sucede cuando se aplican medidas de confinamiento social ante una epidemia de un virus para el que aún no se tiene una vacuna, es que se atrasa en medida de lo posible el crecimiento exponencial del número de personas contagiadas por el virus. Esto es con la intención de evitar una saturación del sistema de salud que tengamos en el país. Es decir, se busca retrasar (no evitar) en la medida de lo posible un rápido crecimiento del número de personas contagiadas para así lograr atender con éxito a las personas que más requieran de hospitalización y cuidados médicos.
Sin embargo, pareciera que en los últimos días la percepción que hemos tenido los mexicanos de estas medidas es que al realizar distanciamientos sociales y tomar medidas de contigencia sanitaria, estamos evitando un alto número de contagios y estamos manteniendo estable el crecimiento de personas infectadas. Si bien esto es cierto, lo que no es mencionado con la misma franqueza es que al momento de levantar las medidas de distanciamiento social y de contingencia sanitaria, el número de contagios podría crecer igualmente de una forma exponencial. Tal y como lo pudo haber hecho al inicio de la epidemia.
La razón de esto es que, dadas las medidas de distanciamiento social y de confinamiento que se llevaron a cabo en las últimas semanas, efectivamente se controló y desaceleró el crecimiento de personas contagiadas. En este sentido la población que adquirió el virus y se recuperó de él es una proporción minúscula, al igual que la población que continúa requiriendo hospitalización y al igual que la población que falleció a causas de complicaciones con este virus.
Finalmente, al tener un aparente control sobre los contagios se levantarían las medidas de contingencia y las actividades regresarían poco a poco a tomar su ritmo natural. Es en este punto en donde podría darse el rápido crecimiento del número de contagios, al igual que al inicio de la pandemia. Sin embargo, en esta ocasión el resultado podría ser distinto pues en el tiempo en el que se controló la propagación del virus se pudo haber mejorado el sistema de salud de forma tal que se tenga ahora una mayor capacidad de atención para la población afectada. Esperemos que en nuestro país este mes que no tendremos actividad económica importante, que muchas empresas no podrán ejercer labores, que la sociedad permanecerá en sus hogares, el Gobierno Federal logre aumentar la capacidad de atención del Sistema de Salud Público de manera que podamos hacer frente a esta epidemia de una mejor manera.

Para llevar…
Esta semana vimos importantes acontecimientos en el ámbito económico y financiero de nuestro país, que se vieron opacados naturalmente por la fuerte atención que está atrayendo el Covid-19 y su presencia en nuestro país. A inicios de la semana el Gobierno Federal anunció en un comunicado, a través del secretario de Relaciones Exteriores, que el país entraba en una “Emergencia Sanitaria”, por lo que las medidas de contingencia sanitaria debían intensificarse y que las únicas actividades que deberían realizarse serían las consideradas como “esenciales”. En este sentido, la autoridad podría exigirle a aquellos negocios y empresas que no son considerados como esenciales, que suspendan labores con la intención de evitar el contacto y la convivencia entre personas y prevenir la expansión del virus. El detalle con este anuncio, es que dentro de la Ley Federal del Trabajo no existe realmente el término “Emergencia Sanitaria” y éste no define ningún plan de acción o medidas que deban seguir las empresas. En este sentido, empresas y corporativos deberán continuar con normalidad los pagos a empleados, a menos que se declare una “Contingencia Sanitaria”. Así pues, empresas deberán continuar pagando nómina con normalidad, a pesar de no recibir ingresos y a pesar de no poder operar con normalidad. En México más del 70% de la fuerza laboral del sector formal pertenece a las PyMES, de las cuales muchas quebrarán después de 1 mes de mantener gastos nominales sin percibir ingresos. Ojalá que el Gobierno Federal tome medidas a la brevedad y entienda que sin ningún apoyo a las pequeñas y medianas empresas de este país, veremos una crisis económica muy fuerte y muy larga. El día de mañana podría darse el anuncio de un programa de apoyo. Esperemos que sea suficiente.

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