Francisco Morales V.
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Los museos mexicanos están más vulnerables que los recintos europeos que han sufrido una oleada de ataques controlados a obras de arte, como método de protesta contra el cambio climático, con sopa de tomate, puré de papá o adhiriéndose a salas de exposición.
«Yo creo que, frente a un ataque de vandalismo, nunca estamos preparados. Creo que ese tipo de interacciones desata violencia incontrolada, y frente a la violencia incontrolada quedamos indefensos», lamenta, a título personal, Gabriela Gil, presidenta del Comité Mexicano del Consejo Internacional de Museos.
Un recorrido por el MUNAL y el Museo Tamayo revela que los mecanismos de protección que han salvado obras maestras en otros museos del mundo, en México suelen llevarse a cabo de manera irregular.