Por: José Carlos Romo Romo

Estimado lector, el pasado lunes, el recién estrenado Instituto Nacional Electoral (INE), a nombre del extinto Instituto Federal Electoral (IFE), presentó un documento de trabajo denominado «Informe País sobre la Calidad de la Ciudadanía en México», contando con la colaboración del Colegio de México en su elaboración.

El mencionado estudio tiene por objeto presentar «un diagnóstico nacional y regional sobre el estado que guarda la calidad de la ciudadanía en nuestro país, de tal manera que se identifiquen los elementos que la caracterizan, los factores que inciden en su desarrollo y los grandes retos nacionales que se tienen para garantizar el ejercicio pleno de la ciudadanía en México», a decir por el texto del mismo.

Esta investigación consta de siete apartados y abarca una diversidad de temas, por lo que me limitaré a comentar el contenido del capítulo 5, titulado «valores y calidad de la ciudadanía», particularmente a lo referente a la «confianza institucional», que busca medir el nivel de convicción en el adecuado funcionamiento y operación de las instituciones que nos rigen, gobiernan o con las que interactuamos constantemente. Le comparto algunos datos reveladores sobre este tema.

En primer lugar, las tres instituciones más confiables política y socialmente hablando, según este estudio, son el ejército, con el 62% de aceptación, los maestros con un 56% y las iglesias con un 55%. Sin duda alguna, la bien apreciada disciplina y entrega de nuestros soldados, la evidente influencia que tiene el magisterio en muchos de los sectores sociales y la profunda fe religiosa traducida en una aceptación ciega de sus jerarcas y pastores, son factores de mucho peso para determinar los porcentajes ya comentados.

Las siguientes instituciones con mayor nivel de confiabilidad son el gobierno federal con un 36%, las ONG’s y el IFE con un idéntico 34%, las organizaciones de ayuda para tratar las adicciones con un 33%, las organizaciones vecinales y los medios de comunicación con un similar 32%. Me llama poderosamente la atención que el gobierno federal se encuentra relativamente bien evaluado, al menos en comparación con otros entes gubernamentales. Seguramente, es parte del «bono democrático» que le sigue otorgando la ciudadanía a la administración del Presidente Peña y que, hasta el momento, sigue vigente, muy a pesar de las manifestaciones legítimas de los diversos grupos de presión opuestos a la gestión peñista.

Por otro lado, las siguientes instituciones se ubican dentro de aquellas con un bajo nivel de confianza ciudadana, como lo son los gobiernos estatales, municipales o delegacionales con un 30%, los empresarios con un 27%, los jueces con un 24%, la policía con un 22% y los sindicatos con un 21%.

Finalmente, las instituciones evaluadas con niveles muy bajos de confianza son los partidos políticos con un raquítico 19% y los Diputados con un lamentable 18%.

Conclusiones:

1) El mexicano, en términos generales, confía poco en el entramado institucional que sostiene al país.

2) Siguen teniendo un poco más de credibilidad las instituciones sociales, como son el magisterio y las iglesias, en comparación con las de carácter político, como son el gobierno y los partidos políticos.

3) De forma global, el nivel de confianza en todas las instituciones ya mencionadas viene en decremento, tomando como referencia las mediciones hechas en años anteriores. Por ejemplo, en el año 2010, el gobierno federal tenía una aceptación del 59%, ahora sólo reporta un 36%, mientras que los partidos políticos tuvieron una caída del 35% en aquel año a un actual 19%.

4) Hay mucho por hacer para que este nivel de confianza se incremente y no tiene que ver necesariamente con reformas legales. Todo empieza porque cada institución encamine sus esfuerzos y recursos al objetivo para el cual fueron creadas, particularmente las destinadas al servicio público, así como que quienes las dirigen o representan antepongan el bien colectivo a los intereses personales o de grupo.

Como es costumbre, agradezco el favor de su lectura y atención.Lo espero, una vez más, el próximo sábado.

Correo electrónico: carlosromo38@hotmail.com

Twitter: @josecarlos_romo

Por: José Carlos Romo Romo

Estimado lector, el pasado lunes, el recién estrenado Instituto Nacional Electoral (INE), a nombre del extinto Instituto Federal Electoral (IFE), presentó un documento de trabajo denominado «Informe País sobre la Calidad de la Ciudadanía en México», contando con la colaboración del Colegio de México en su elaboración.

El mencionado estudio tiene por objeto presentar «un diagnóstico nacional y regional sobre el estado que guarda la calidad de la ciudadanía en nuestro país, de tal manera que se identifiquen los elementos que la caracterizan, los factores que inciden en su desarrollo y los grandes retos nacionales que se tienen para garantizar el ejercicio pleno de la ciudadanía en México», a decir por el texto del mismo.

Esta investigación consta de siete apartados y abarca una diversidad de temas, por lo que me limitaré a comentar el contenido del capítulo 5, titulado «valores y calidad de la ciudadanía», particularmente a lo referente a la «confianza institucional», que busca medir el nivel de convicción en el adecuado funcionamiento y operación de las instituciones que nos rigen, gobiernan o con las que interactuamos constantemente. Le comparto algunos datos reveladores sobre este tema.

En primer lugar, las tres instituciones más confiables política y socialmente hablando, según este estudio, son el ejército, con el 62% de aceptación, los maestros con un 56% y las iglesias con un 55%. Sin duda alguna, la bien apreciada disciplina y entrega de nuestros soldados, la evidente influencia que tiene el magisterio en muchos de los sectores sociales y la profunda fe religiosa traducida en una aceptación ciega de sus jerarcas y pastores, son factores de mucho peso para determinar los porcentajes ya comentados.

Las siguientes instituciones con mayor nivel de confiabilidad son el gobierno federal con un 36%, las ONG’s y el IFE con un idéntico 34%, las organizaciones de ayuda para tratar las adicciones con un 33%, las organizaciones vecinales y los medios de comunicación con un similar 32%. Me llama poderosamente la atención que el gobierno federal se encuentra relativamente bien evaluado, al menos en comparación con otros entes gubernamentales. Seguramente, es parte del «bono democrático» que le sigue otorgando la ciudadanía a la administración del Presidente Peña y que, hasta el momento, sigue vigente, muy a pesar de las manifestaciones legítimas de los diversos grupos de presión opuestos a la gestión peñista.

Por otro lado, las siguientes instituciones se ubican dentro de aquellas con un bajo nivel de confianza ciudadana, como lo son los gobiernos estatales, municipales o delegacionales con un 30%, los empresarios con un 27%, los jueces con un 24%, la policía con un 22% y los sindicatos con un 21%.

Finalmente, las instituciones evaluadas con niveles muy bajos de confianza son los partidos políticos con un raquítico 19% y los Diputados con un lamentable 18%.

Conclusiones:

1) El mexicano, en términos generales, confía poco en el entramado institucional que sostiene al país.

2) Siguen teniendo un poco más de credibilidad las instituciones sociales, como son el magisterio y las iglesias, en comparación con las de carácter político, como son el gobierno y los partidos políticos.

3) De forma global, el nivel de confianza en todas las instituciones ya mencionadas viene en decremento, tomando como referencia las mediciones hechas en años anteriores. Por ejemplo, en el año 2010, el gobierno federal tenía una aceptación del 59%, ahora sólo reporta un 36%, mientras que los partidos políticos tuvieron una caída del 35% en aquel año a un actual 19%.

4) Hay mucho por hacer para que este nivel de confianza se incremente y no tiene que ver necesariamente con reformas legales. Todo empieza porque cada institución encamine sus esfuerzos y recursos al objetivo para el cual fueron creadas, particularmente las destinadas al servicio público, así como que quienes las dirigen o representan antepongan el bien colectivo a los intereses personales o de grupo.

Como es costumbre, agradezco el favor de su lectura y atención.Lo espero, una vez más, el próximo sábado.

Correo electrónico: carlosromo38@hotmail.com

Twitter: @josecarlos_romo