Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

López Obrador celebra el rechazo de la justicia británica a la extradición del cofundador de Wikileaks y pide su indulto… (elpais.com).

Comentario:

El australiano Julian Assange, cofundador de Wikileaks, libró una orden de extradición hacia los Estados Unidos donde es acusado de espionaje, hackeo y enfrentaría penas de hasta 175 años de cárcel, gracias a que la jueza británica que revisó su caso consideró que era capaz de suicidarse. López Obrador, manejando a su parecer la política de no intervención, declara: “Voy a pedirle al secretario de Relaciones Exteriores que haga los trámites correspondientes para que se solicite al Gobierno del Reino Unido la posibilidad de que el señor Assange quede en libertad y que México le ofrece asilo político.”

Después López Obrador lo llamaría periodista y digno de una oportunidad. Es evidente que está de su lado. Un lado, como los muchos que defienden a Assange, que lo considera campeón de la verdad y que Wikileaks hace un bien al revelar secretos de estado. Wikileaks reveló, sobre todo en la protesta masiva del año 2006, investigaciones del gobierno de Estados Unidos sobre López Obrador. Algunos ejemplos: “De acuerdo con una fuente, López Obrador planea continuar las protestas hasta que el Tribunal Electoral del Poder Judicial realice un recuento completo a nivel nacional. Ella agrega que, si el TEPJF no ordena tal recuento, el país corre el riesgo de volverse ingobernable. La verdadera pregunta es cuál es el siguiente movimiento de AMLO, porque parece claro que no estará contento con ningún resultado que deje a Calderón como vencedor.”

Primero, eso no parece ningún secreto, sino un simple reporte, que cualquier periodista mexicano hubiera podido escribir en aquella época. ¿Le molestó a López Obrador llamar la atención de Estados Unidos? ¿Cómo se puede ser figura pública, organizar una mega-protesta en Reforma y pedir que nadie en el plano internacional se dé por enterado?

Segundo, Wikileaks promueve que empleados descontentos publiquen secretos a los que tienen acceso. Cualquier empleado, al contratarse, firma que no divulgará los secretos de la empresa que va a cubrir sus quincenas. Hacerlo, por estar a disgusto con actitudes del jefe es, o bien ilegal, o simplemente no ético. Wikileaks cae entonces en una de esas dos categorías. Estados Unidos lo califica como espionaje y no está lejos de la verdad. Estados Unidos vio deterioradas sus relaciones internacionales por las revelaciones de Wikileaks. Lo que piense, en su mente, el vecino, el jefe, el compañero de trabajo, incluso los familiares, es mejor que quede en secreto o habrá muchos pleitos.

Proteger a Assange, es validar la cultura no ética de Wikileaks. Además de que es retar, incluso, al nuevo presidente Biden. Recordemos que cuando fue vicepresidente, declaró que Assange era un tecno-terrorista. ¿Es sano dar asilo a Assange (al menos la intención, porque en eso del asilo Nueva Zelanda o Australia llevan mano)? Y eso sin meternos en las acusaciones de ataque sexual que mujeres suecas interpusieron en su contra. ¿Vale la pena ir contra los intereses de los Estados Unidos por defender a esta persona? ¿Alguien con sentido de diplomacia que aconseje al presidente? ¿Ebrard? ¿No? ¿Nadie?

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

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