Josemaría León Lara

En México existen muchos tipos de discriminación aunque la que más lacera a la sociedad es la que se presenta en contra de las mujeres. La discriminación y la violencia de género son un factor inherente a la realidad histórica y contemporánea del país. Lo más lamentable de todo es que la figura femenina es el cimiento principal de cada núcleo familiar y por ende de la misma sociedad.

La Constitución Mexicana en su artículo primero establece: …Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas. Por su parte el Código Civil del Estado de Aguascalientes junto con el Código Civil Federal, ambos en sus respectivos artículos segundos mencionan: La capacidad jurídica es igual para el hombre y la mujer; en consecuencia, la mujer no queda sometida, por razón de su sexo, a restricción alguna en la adquisición y ejercicio de sus derechos civiles.

Las leyes podrán decir una y mil cosas pero la realidad es otra. Debemos entender que la discriminación por situación de género es tolerada en muchos sectores de la población bajo el pretexto de ser una tradición meramente de carácter cultural, histórico o social. Se escudan en que las cualidades físicas entre el hombre y la mujer son distintas por un fin, los hombres son aptos para el trabajo físico debido a la fuerza inherente del sexo masculino; en cambio las mujeres son propias para los trabajos domésticos, la reproducción y la crianza de los hijos.

Bajo la perspectiva internacional, México no es el único lugar en el mundo donde la mujer es puesta en una situación de subordinación frente a los varones; principalmente en países asiáticos y del medio oriente, la mujer pasa a un segundo término en la escala social, donde el hombre actúa como si tuviera una especie de superioridad frente a sus pares femeninas.

Debido a estas formas de discriminación que permanecen vigentes en pleno siglo XXI, se deja entrever que la humanidad sigue y seguirá siendo la misma, a menos de que se haga algo al respecto. Han existido movimientos sociales, donde se pretende darle su lugar a la mujer en la sociedad, pero como en muchos movimientos de este tipo suelen desvirtuarse cambiando sus ideales de fondo. Algunas cédulas del feminismo se han transformado en movimientos radicales, tratando de imponer una supuesta igualdad entre mujeres y hombres.

Debemos de estar desacuerdo con tal argumento; es necesario reconocer que los hombres no somos iguales a las mujeres y además nunca lo seremos. Partiendo de la premisa de que tanto mujeres como hombres somos una misma especie, existen más elementos de nos hacen iguales que aquellos que nos diferencian; aquello que en verdad nos hace distintos es la anatomía.

El ejemplo más claro es en el sector laboral, donde las oportunidades de trabajo y los salarios de mujeres que trabajan no se equiparan con los recibidos por los varones. Peor es que la situación no termina ahí, desde el momento de la contratación (y que quede claro, esto pasa en esta “la tierra de la gente buena”), se condiciona a la mujer respecto a sus planes a futuro en materia de matrimonio y embarazo.

Es del conocimiento público que las mujeres afrontan retos más grandes por su condición de género, mas lo que en verdad duele, es que la violencia contra la mujer sea de carácter físico, psicológico o sexual y nace en el domicilio de la víctima. La familia, entendida como la célula primaria de la sociedad, es donde la verdadera educación humana se lleva a cabo; y es a base del ejemplo como los hombres aprenden esa forma de actuar y es visto de manera “normal”. Depende de nosotros como sociedad, dejar de escudarnos en las “tradiciones” y cambiar la realidad de diferencias de género en México, velando siempre por el bien, la inclusión, la igualdad y el respeto a las mujeres.

Correo: jleonlaradiaztorre@gmail.com

Twitter: @ChemaLeonLara

 

¡Participa con tu opinión!