Antonio Baranda
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO: No era la figura principal, pero por un momento lo parecía. Luis Donaldo Colosio Riojas atrajo la atención durante el evento de MC para tomar protesta a Jorge Álvarez Máynez como candidato presidencial.

Lo ovacionaron al llegar, corearon su apellido, le pidieron decenas de «selfies» y pronunció un discurso más sonoro que el del propio abanderado.

El Alcalde de Monterrey llegó a las 16:00 horas al WTC. Entró al salón del evento y comenzaron las peticiones de fotografías. Al reconocerlo, los asistentes le aplaudieron.

Colosio caminó hacia el líder de MC, Dante Delgado, con quien se dio un abrazo. Luego saludó y posó junto a candidatas de MC que militaron en otros partidos como Sandra Cuevas y Alejandra Barrales.

Durante el evento, fue colocando al centro, en medio de tres centenares de candidatos de MC al Congreso, entre los que también se encontraba el ex morenista Gibrán Ramírez y la deportista Paola Longoria.

El joven político fue el primer orador del acto. Habló en nombre de los candidatos a diputados y senadores, y dio un discurso en el que criticó duramente al Gobierno.

También enlistó una serie de problemáticas urgentes como la criminalidad, la falta de agua en varias regiones del País y la falta de ingresos suficientes para millones de familias.

«Hoy veo con preocupación cómo nuestro México está sumergido en una dinámica tóxica y autodestructiva. Las políticas energéticas federales nos obligan a respirar veneno y a privarnos de salud a millones de personas», expresó.

«No podemos esperar jamás librarnos de la sombría amenaza del crimen. Hoy existen miles de personas desaparecidas, víctimas de una violencia que crece sin medida y una fiscalía que no los encuentra ni les hace justicia, y dejando a tantas familias desconsoladas».

Mientras la estrategia de seguridad nacional siga siendo de «abrazos», al pueblo de México le seguirán tocando los balazos.

Colosio alertó que los espacios diseñados para el diálogo y la construcción de acuerdos son utilizados para «batallas campales» con propósitos políticos y cada vez con menos vocación social.

«Nuestros más altos liderazgos, fuera de generar una dinámica de armonía nacional, nos dividen, nos confrontan, invitan a mexicanos a odiar y a pelear con otros mexicanos», expresó.

«No puedo evitar pensar: México merece más, México merece mucho más que esto y nuestro movimiento también».