Ricardo Vargas

Este lunes INEGI publicó por primera vez la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo que reemplazó para el mes de abril a la tradicional Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, en donde se da a conocer la información del mercado laboral de nuestro país con indicadores sobre población económicamente activa, tasas de desocupación y tasas de subocupación. Ya he comentado un par de veces en este mismo espacio lo relevantes y necesarios que son los indicadores del mercado laboral, pues son la base para la toma de decisiones y creación de políticas públicas desde los diferentes niveles de gobierno.

Estrictamente hablando, los resultados de esta ETOE no son estadísticamente comparables con la información que habitualmente vemos en la ENOE, pues la metodología cambió al tener que realizarse ahora vía telefónica, y los tamaños de muestra y tasas de no respuesta son diferentes. Sin embargo, la podemos utilizar como herramienta para referencia y darnos una idea aproximada de la situación real por la que atraviesa el mercado laboral mexicano. Dentro de los resultados, destacan varios puntos muy interesantes y que aunque no sean quizá muy intuitivos, responden a las afectaciones que ha generado la contingencia sanitaria en México.

La Población Económicamente Activa (PEA), definida como el conjunto de personas de 15 años o más que mantuvo una actividad económica (población ocupada) o que buscó hacerlo (población desocupada), pasó del 59.8% del total en el mes de marzo al 47.5% en el mes de abril. Esto significa que aproximadamente entre 9 y casi 15 millones de personas perdieron su empleo y/o dejaron de buscar un empleo. Este dato es interesante porque además de ilustrarnos el efecto intuitivo de una crisis económica (caída en población ocupada), nos ilustra también la imposibilidad de buscar un trabajo dada la contingencia sanitaria. Es decir, dentro de esta disminución del 12% en la PEA se encuentran aquellas personas que dejaron de recibir ingresos sin perder su empleo, y que no saben si volverán o no a su empleo pero también están aquellas personas que simplemente dejaron de buscar trabajo por la fuerte inactividad económica que vivimos.

En cuanto a subempleo y desempleo, la caída fue significativamente mayor en aquel grupo de personas que tiene actualmente un empleo pero que manifiesta la necesidad y la disposición a trabajar más o conseguir un mejor trabajo. La tasa de desocupación pasó del 9.1% de la PEA en marzo a un 25.4% en abril, mientras que la tasa de desempleo se incrementó únicamente en 1.8 puntos porcentuales (4.7% en abril vs 2.9% en marzo). Me parece de suma importancia analizar estas dos tasas, pues aunque la tasa de desocupación se siga manteniendo en niveles relativamente bajos (por debajo del 5% de la población activa), existe un fuerte número de personas que tienen la necesidad de encontrar un trabajo adicional o uno que les genere mayores ingresos. Es decir que quizá en México no tengamos un problema con el desempleo, pero la realidad es que hasta ahora una cuarta parte de la población económicamente activa recibe ingresos que son insuficientes para sus necesidades.

Por otro lado, e igualmente de manera intuititva, la Población Económicamente no Activa (PNEA) que es definida como el complemento de la Población Económicamente Activa, pasó de representar a 39 millones de personas en el mes de marzo, a representar a 50.2 millones de personas durante el mes de abril de este mismo año. De acuerdo con las conclusiones de la ETOE, el incremento se dio en el sector de la población que se encuentra como no empleada pero sin disponiblidad para buscar empleo. Es decir, aquel grupo de personas que se encuentran como no empleadas pero sin buscar activamente un empleo nuevo o un empleo que logre satisfacer su demanda por nivel de ingreso.

De manera resumida, nos debe importar más no la población que se encuentra como desocupada sino el conglomerado de la población que ha perdido su empleo, que ha perdido ingresos en su empleo y  la población que tiene empleo pero que está dispuesta y necesitada para laborar más, puesto que representan un porcentaje sumamente importante del total de la muestra existente para el mercado laboral mexicano.

 

Soy economista del Tec de Monterrey, Campus Monterrey y tengo un par de años escribiendo artículos de opinión. Escríbame. rvargas@publimagen.mx   @1ricardovargas