En los últimos días, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, publicó las cifras sobre la tasa de desocupación en el país para el primer trimestre del año en curso. Como era de esperarse, al igual que la mayoría de los datos económicos, el desempleo alcanzó su mayor nivel en los últimos 27 años.

Para los primeros tres meses, se crearon 269,143 fuentes de trabajo. Esto representó un 26 por ciento menos que las reportadas para el mismo periodo del 2018.

Esta caída viene ocasionada principalmente por dos circunstancias. La principal de estas, deriva de la caída del dinamismo de la economía nacional. La contracción en la cual nos encontramos, ocasiona que la iniciativa privada cuente con una menor capacidad generadora de empleos.

El otro motivo, está relacionado con la cantidad de servidores públicos despedidos por el Gobierno Federal, acorde a su plan de austeridad.

Ante esto, ¿qué tan lejos estamos de cumplir con las necesidades del país? Conozcamos un poco de la situación laboral que vivimos.

En México, según datos del Consejo Nacional de Población, somos alrededor de 130 millones de ciudadanos –generalizando las cifras–, los que nacimos en el país. Esto nos ubica como la onceava nación más poblada del mundo, estando por arriba de la mayoría de nuestros homólogos latinoamericanos.

De esta información, poco más de 20 millones de mexicanos se encuentran dados de alta en un empleo formal, ya sea en el Instituto Mexicano del Seguro Social o en las diferentes instituciones que aseguran al trabajador.

Por otro lado, según estimaciones del propio INEGI, dentro del costoso mercado informal, se posicionan alrededor de 31 millones de mexicanos. Lo que nos permite llegar, a los 50 millones de personas que son consideradas como la Población Económicamente Activa (PEA).

De esta manera esta disgregado el mercado laboral en México. Una vez conocido esto, analizar de mejor forma el comportamiento del empleo.

Cada año, son incorporados a la PEA aproximadamente 1.2 millones de jóvenes, que cuentan con las facultades suficientes para poder desempeñar algún trabajo. Esto significaría, que, para poder absorber esta cantidad de nuevos empleos, el país necesitaría crecer a una tasa del 6 por ciento, lo que nos permitiría lograr ofertar 100 empleos cada mes del año.

¿Estamos muy lejos de la meta? No necesariamente. Si nos basamos en los datos actuales, cada uno de los tres primeros meses del año, en promedio, se generaron 89,714 plazas laborales; tan solo un 10 por ciento debajo de la meta.

Aunado a esto, nos encontramos en los primeros meses de una sucesión presidencial, lo que significa, con base en los últimos 4 cambios de sexenios, que la creación de empleos tiende a desacelerarse durante el primer año de gobierno.

En términos generales, el empleo se ha comportado, en cierta manera, de manera cíclica a los últimos 20 años –aunque se esté por debajo de niveles antes vistos. Preocupa mucho más, la poca capacidad que se ha mostrado para poder enviar del mercado informal al formal a millones de mexicanos, que no cuentan con ningún tipo de protección social o financiera.

Sin embargo, se genera mayor controversia, el hecho de la descalificación que se da por parte del gobierno federal a las cifras emitidas por institutos autónomos, especializadas en una determinada área.

El salir y decir que se cuenta con otra información o negar una cifra, no proporciona más que una profunda incertidumbre en los mercados financieros, los cuales no suelen tener clemencia ante datos que carezcan de una verdad cabal.

¿Con que confianza se invertiría basando en datos de un gobierno que contrasta sus cifras con organismos autónomos?

 

Referencias:

Recuperado de: http://www.conapo.gob.mx/work/models/CONAPO/Situacion_Demografica_de_Mexico/2015/HTML/files/assets/basic-html/page-1.html# (2019). Consejo Nacional de Población

Recuperado de: https://www.inegi.org.mx/temas/empleo/ (2019). Instituto Nacional de Estadística y Geografia.

 @GmrMunoz