Menos egoísmo y mayor lealtad

Al presidir la celebración por el pueblo en la Catedral Basílica, el Obispo Juan Espinoza Jiménez oró por la familia, tal como lo hizo el Papa Francisco con motivo del encuentro de las familias en Roma y para encomendar el Encuentro Diocesano con las Familias que tuvo lugar más tarde en el colegio Cristóbal Colón.
Durante la homilía, el Obispo agradeció la presencia de los fieles, donde ponderó que pese al trabajo, tristezas pruebas y dificultades se le dé el primer lugar a Dios, pues indicó que asistir a la Iglesia también es darse tiempo para uno mismo, pues así se tiene la oportunidad de hablarle sobre las vivencias, sufrimientos y sobre las necesidades.
En el décimo tercer domingo ordinario Monseñor Espinoza Jiménez indicó que las lecturas nos invitan a seguir a Dios de una manera exigente, pues para seguirlo tenemos que renunciar a nosotros mismos, a los propios vínculos y nuestra propia historia, sin embargo, señaló que en ocasiones esto puede generar cierto rechazo o desmotivación porque hace falta más que entusiasmo para ser su discípulo, pues se debe acompañar a Jesús en todo momento, aún en su calvario y cargando con la cruz de cada día.
«Jesús pide una renuncia radical para el que quiera seguirlo para así lograr una libertad y madurez en nuestra fe», señaló.
Expuso que teniendo presente el camino de la cruz y de la muerte que es siempre camino de la felicidad, de vida, alegría y amor se debe de aprender a dejar de lado el egoísmo, ser leales y generosos con el prójimo.
“Jesús quiere formar en nosotros a un hombre nuevo, pues consolados por el amor a Jesús podremos superar todos los apegos que nos detienen o demoran, como el apego a uno mismo, la seguridad, comodidad y la nostalgia por el pasado, por ello, todos necesitamos revisar nuestra disponibilidad para seguir a Cristo para poder discernir qué es lo que nos impide seguirlo con disponibilidad total y tener la confianza y el valor para dejarnos purificar por Él y así renacer en una vida conducida por el amor”, resaltó.
Por último, Espinoza Jiménez, invitó a los fieles a no desanimarse ante la enfermedad, cansancio o apatía, si no por el contrario, ser más amables, serviciales y atentos con los demás porque ese camino es el camino de amor y entrega que enseña Jesús.