Adrián Basilio
Agencia Reforma

CDMX. -Los golpes que Juan Fabila conectó para convertirse en el único medallista mexicano en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964, al agenciarse el bronce en el peso Gallo, tuvo que repetirlos una y otra vez después de ese resultado histórico, no sólo en los cuadriláteros amateur y profesionales, también en las calles aledañas a su casa.
Tras su experiencia olímpica en los rings japoneses, Fabila retomó su papel de peleonero con el que había sido identificado en sus años de estudiante, ahora obligado por las circunstancias, ya que “muchos maloras” de su cuadra al sur de la Ciudad de México le hacían la vida de cuadritos porque molestaban a su esposa Lupita, con quien se casó en mayo de 1965.
Desde niño tenía el impulso de soltar derechazos, y cómo no si su papá había sido boxeador.
“Desde muy chico me peleaba dos o tres veces en la escuela, y le hablaban a mi papá porque me iban a expulsar, pues me peleaba mucho, pasé a la secundaria y lo mismo”, recuerda Fabila en entrevista en el gimnasio que lleva su nombre y donde a los 76 años de edad sigue enseñando boxeo.
-¿Por qué se peleaba?
Aquí en la colonia (La Joya, en Tlalpan) hacía mucho pelear a mi papá porque eran muy salsas; le decía “papá, ese de ahí me dio un manazo el otro día”, y me preguntaba qué les había hecho y yo le respondía que nada, que me habían pegado porque sí, entonces se acercaba mi papá y les decía: “señor por qué le pegó usted a mi hijo y pum, tenía su golpe preferido que era al plexo y sopas”, y los otros se revolcaban y yo risa y risa. Después se lo confesé a mi papá y me dijo: “muchacho canijo”.
-¿Se dedicó al boxeo entonces por ser muy peleonero?
No, mi papá, que en paz descanse, fue boxeador y destacó mucho. (Pero) me metí también por mis compañeros de la escuela que me provocaban mucho. Ahorita de viejo ya no se animan, pero me peleé mucho aquí en la calle. Ya siendo boxeador venían, más cuando me casé con mi mujer que siempre ha sido muy guapa y tuve muchos problemas porque me la chuleaban.
-¿Tuvo problemas por pelearse en la calle?
A cada rato me llevaban detenido. La Policía me decía: “oiga usted es boxeador y no puede.”, pues sí señor, le decía yo, pero si insultan y le faltan el respeto a mi mujer tengo que defenderme. Era tremendo porque venía la patrulla por mí, me llevaban a la delegación, donde no sabían que era medallista olímpico.
Me vacilaban, me decían: ‘pásamela cuñado’ y yo les decía, te voy a pasar pero un… toma hasta que logré amansar a la gente. Duré muchos años con pleitos y en la delegación el MP me decía: “cámbiese de casa señor, lo van a matar” y yo le respondía que no se podía uno cambiar de un día para otro.
-¿Cuánto le ayudó su carácter para ganar su medalla olímpica?
Me costó mucho porque no compaginaba con el entrenador. Un argentino (Bruno Alcalá) al que no le caía, tenía muchas dificultades con él. Me decía “maricón de mierda, la viruta, con otra palabra, que te parió, la concha de tu madre”, y yo no estoy acostumbrado a que me trataran así.
Me siento muy orgullo de mi medalla, la conquisté, y me costó por lo que les digo de este entrenador argentino, quien (tras ganar el bronce) estaba más enojado y me volvió a decir: “es de maricón.”, que cómo era posible porque esa medalla debía haber sido de oro.
-Japón volverá a ser sede de unos Olímpicos…
Creo que es maravilloso y todo depende de los mismos mexicanos para los resultados, ojalá les vaya bien, apuntó Fabila, quien seguirá enseñando hasta que pueda hacerlo en el gimnasio que maneja junto con su hija Daniela.

Conócelo
Juan Fabila Mendoza
5 de junio de 1944 (76)
México D.F.
Boxeador
Categoría: 51-54 kilos
Debut: a los 16 años de edad
Palmarés:
Juegos Olímpicos
Bronce en Tokio 64
Tuvo más de 300 peleas entre amateur y profesional