Antonio Baranda
Agencia Reforma

HUAMANTLA, Tlaxcala.-El Presidente Andrés Manuel López Obrador reconoció ayer que en diciembre de 2013, cuando le dio un infarto al corazón, llegó a «resignarse» por tanto dolor que sentía.
Al encabezar un evento en el hospital regional de Huamantla, para destacar la importancia de que las clínicas cuenten con equipos y especialistas, recordó cómo le salvaron la vida en la Ciudad de México.
«Me salvé porque me atendieron a tiempo, se me cerró por completo la vena, la arteria, llegué a urgencia a las 2 de la mañana y ese medicamento que tienen ahí me lo aplicaron y abrió un poquito la arteria», contó.
«Era tanto el dolor que tenía que llegué a resignarme, ya no podía, ya no soportaba ese dolor, los que han tenido infartos saben de lo que estoy hablando, afortunadamente se abrió un poco la arteria por esa intervención a tiempo y ya llegó el cardiólogo, el especialista y ya me intervinieron, me hicieron cateterismo y me salvaron».
Acompañado de la Gobernadora morenista Lorena Cuéllar, López Obrador subrayó la necesidad de que los hospitales tengan capacidad de atender urgencias médicas como infartos.
«En la parte preventiva, que es muy importante, que (quien) se infarte puede venir aquí y tiene los primeros auxilios, porque esto es de atención inmediata, de horas, y buscar la forma», abundó.
«Ya hicimos ese compromiso, de que en Tlaxcala se tenga una unidad especializada para hacer operaciones, lo que tiene que ver con cateterismo, es una especialidad, lo que es de la cardiología, les hablo de esto porque yo lo padecí».