Jorge Ricardo
Agencia Reforma

ATOYAC, Guerrero.-Tan rápido quisiera avanzar López Obrador que ayer comenzó a despedirse. Primero en Petatlán, al visitar un vivero del Programa Sembrando Vida. “Nosotros ya estamos pensando en terminar obras porque no vamos a estar iniciando obras que no se van a poder concluir”, dijo.
Insistió de nuevo en Atoyac, tierra de Lucio Cabañas, al inaugurar una sede agroforestal de la Universidad para el Bienestar: “Ya no es la intención estar iniciando siembras en el 2022, 2023, porque, si lo decide así el pueblo, nosotros vamos a terminar en septiembre del 24 y yo no quiero dejar nada en proceso”.
O fue un coqueteo.
“Me dicen algunos ‘¿por qué la prisa?, ¿por qué es tan intenso?’ Bueno, porque se nos va a terminar el tiempo, y yo soy maderista, estoy a favor del sufragio efectivo y de la no reelección. Yo voy a terminar a finales de septiembre y ya me retiro, me jubilo, misión cumplida. No voy a estar como dirigente permanente, eterno, no hay que caer en el ‘necesariato’, en decir quién me va a sustituir”, afirmó.
El Presidente quiso apurar a la realidad que marcha muy lento. En Petatlán, los Campesinos Unidos de Palo Blanco instalaron su vivero apenas una semana antes. En una hectárea de tierra seca, inhóspita. La tierra parecía recién removida. Las plantas de plátano, coco, papaya y guanábana fueron traídas unos días antes, pero fueron presentadas como si ahí hubieran germinado.
Sobre la carretera, los campesinos de la sierra de Coyuca se quejaban de que allá no llegaba el Programa Sembrando Vida. “Con burla lo manejan los prianes”, acusaban con una lona. Adentro, en el vivero improvisado para el acto privado para prevenir el Covid-19 había dos techumbres de lámina, tres carretillas, una mesa, unas semillas recién sembradas y dos presuntuosos letreros: “Biofábrica”, “Área de Germinación”.
“Las plantas las trajimos hace una semana, cuando se instaló el sistema del agua. Como todavía no llegaba la malla ni el sistema de riego, esto ya lo tenía la gente produciendo en sus casas y ahorita como ya está condicionado ya se trajo acá”, contó al final el Técnico Productivo, José Crispín.
Unos 30 jóvenes con aspecto militar vigilaban. Formados alrededor del terreno, de espaldas al vivero, las manos agarradas al alambre, mirando a todo lo que se moviera, como si en cualquier momento pudieran aparecer los sicarios que asesinaron en diciembre de 2017 al alcalde de Petatlán, Arturo Gómez. O los pistoleros que en septiembre de 2018 entraron a la comunidad de El Camalotito y mataron a tres personas.
“Sembrando Vida es un programa de seria importancia, principalmente en un estado como el nuestro, que buscamos alternativas para sustituir lo que ha sido la ilegalidad, que es la siembra de amapola y de mariguana”, dijo el Gobernador priista de Guerrero, Héctor Astudillo.
El Secretario de Bienestar, Javier May, que como encargado de Sembrando Vida dejó sin solventar media docena de irregularidades, afirmó que en 2021 hay 27 mil 604 millones para pagar 5 mil pesos mensuales a 416 mil campesinos que siembran árboles frutales y maderables.
“Esto tiene que dar frutos y yo espero que se vean los resultados antes de que concluya nuestro Gobierno, y se puede lograr porque todavía nos faltan un poco más de tres años y si sembramos coco o sembramos mango o sembramos naranja o limón podemos en el 2024 estar cosechando”, apuró el Presidente y prometió ampliar el programa a todo el estado.
Se puede lograr todo, porque ya no hay corrupción, aseguró. Y luego agradeció al Alcalde de Petatlán, Christopher Cárdenas, quien en diciembre sustituyó a su padre, Esteban Cárdenas, del PRD, que se fue a buscar una candidatura a diputado.
Una hora después, López Obrador llegó Atoyac. Lo esperaron sobre la carretera decenas de campesinos que bajaron a pedir obras de infraestructura. También un contingente de médicos que pedían contratos de base. El convoy de Suburban logró entrar por el esfuerzo de “Servidores de la Nación” que le abrieron paso. Adentro, en medio de un paraje solitario, vigilado por soldados, el Presidente inauguró una sede de la Universidad para el Bienestar Benito Juárez.
Evocó a César Núñez, fundador de Morena en Guerrero, fallecido por Covid-19 hace unos días. Ahí insistió con su prisa. “Hay que entregar la estafeta a las nuevas generaciones, hay que pensar en el relevo generacional”
La escuela tiene seis edificios pequeños de una planta, de tabique, piedra y tejas. Aún no tiene luz, pero en el patio ya se colocaron las celdas solares. Tampoco tiene alumnos, pero los tendrá cuando el coronavirus permita el regreso a clases.