Benito Jiménez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-En noviembre de 2016, Julio César Peralta Martínez demandó ante la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA) a Pemex y a la Sección 47 del sindicato petrolero, por despedirlo sin razón justificada.
Para volver a subir a plataformas, la Sección 47, con sede en Ciudad del Carmen, Campeche, y entonces liderada por Víctor Manuel Kidnie, le pidió 10 mil pesos de moche.
El trabajador grabó la extorsión y denunció el hecho ante autoridades federales, incluido el Órgano Interno de la Secretaría de la Función Pública.
El petrolero llevó su caso ante la dirigencia del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, donde su investigación, a cargo de Ricardo Aldana, como presidente del Consejo de Vigilancia, no avanzó.
El 30 de mayo de 2018, Peralta fue golpeado por desconocidos en Ciudad de Carmen, agresión de la que responsabilizó a la Sección 47.
En febrero de 2020, en una gira por San Pablo del Monte, Tlaxcala, Peralta logró plantearle su problema al Presidente Andrés Manuel López Obrador.
El tabasqueño le ofreció gestionar, pero Alejandro Cabrera Fernández, coordinador de Relaciones Laborales y Recursos Humanos de Pemex, informó a Peralta que derivado de la demanda en la JFCA, no era viable su petición.
Aunque se desistió de su demanda, Pemex sólo le respondió por correo que se inscribiera en la bolsa de trabajo de la empresa.
“Yo necesito mi empleo porque tengo una familia que mantener, tengo 12 años de laborar en Pemex como cementador, hasta que me interrumpieron ese proceso por denunciar corrupción, denuncié la venta de plazas, tengo una categoría comprobada”, reprocha Peralta.