Mircea Mazilu

Después de la Segunda Guerra Mundial, el mundo entró en una época de transición acelerada y profundas transformaciones. Los jóvenes que habían nacido en la posguerra empezaron a cuestionar la moralidad de la generación de sus padres y de las autoridades que gobernaban sus países. Por todas partes surgían voces que demandaban paz, reformas políticas y más derechos civiles. Todo confluyó en el año 1968, cuando a lo largo del mundo proliferaron manifestaciones que exigían cambios de toda índole. Algunas de las más destacadas fueron las de Estados Unidos, México, Alemania, Holanda, Checoslovaquia y Francia. El Mayo del 68, como se conoce a la protesta en este último país, fue una de las movilizaciones sociales de la historia reciente que más contribuyó a la formación del orden global actual.
La rebelión tuvo sus orígenes en el descontento de los estudiantes de la Universidad de Nanterre, situada al oeste de París, con las reformas académicas implantadas en 1967. El 22 de marzo del año siguiente, se movilizó un grupo de alumnos de este centro de estudios, dirigido por Daniel Cohn-Bendit, protestando por las medidas del funcionamiento universitario y la guerra de Vietnam, entre otras cosas. Una vez decretado el cierre de su universidad, los manifestantes se dirigieron a la Sorbona, en pleno centro de la capital francesa.
Allí, las protestas se multiplicaron; los jóvenes se manifestaron en contra del conservatismo, el capitalismo, el imperialismo y el belicismo. Asimismo, demandaban una educación igualitaria, la libertad sexual y más derechos civiles.
De esta manera, surgió un enfrentamiento entre los universitarios y las fuerzas de seguridad que duró varios días. Después de La Sorbona, las hostilidades tuvieron su principal campo de batalla en el Barrio Latino, en donde en la noche del 10 de mayo los protestantes levantaron barricadas. Al día siguiente, en las calles de esta zona parisina había fuegos, ventanas rotas y automóviles quemados. Asimismo, más de mil personas resultaron heridas como consecuencia de esa pugna.
A mediados de mayo, a la revuelta se unieron los trabajadores. Éstos vieron una buena oportunidad para reclamar mejoras laborales, especialmente el aumento de salarios. En pocos días, se movilizaron casi 10 millones de personas, paralizando de esta forma gran parte del país. Dejaron de funcionar las instituciones y los transportes públicos, las fábricas, la televisión, la radio, etc.
Ante esta situación, el presidente Charles de Gaulle se vio obligado a tomar una decisión inmediata. A finales de mes, disolvió la Asamblea Nacional y adelantó las elecciones legislativas. Llevadas a cabo el 23 y 30 de junio, éstas dieron la victoria de nuevo al que había sido líder de la Francia Libre durante la Segunda Guerra Mundial. Con este resultado, que reafirmaba el dominio del conservadurismo en el país galo, se conseguía poner fin a la insurrección.
La revuelta de mayo del “68” en Francia trajo como consecuencia el aumento de un 35% en el salario mínimo de los trabajadores franceses y la consecución de nuevos derechos para los sindicatos laborales. Asimismo, la “revolución fallida”, como la llaman algunos, trajo nuevos derechos civiles, amplió la libertad de expresión y contribuyó en la lucha por la emancipación de la mujer y la liberación sexual. Por último, el Mayo francés sirvió de ejemplo para muchas de las manifestaciones y movilizaciones sociales que estallaron a lo largo del planeta, tanto en 1968 como en los años siguientes.

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