Bien dice el dicho “más vale tarde que nunca”, así acudieron cientos de personas de todas las edades a los puntos de vacunación anti-COVID, en lo que fue la última oportunidad para que rezagados mayores de 18 años en adelante, recibieran su primera dosis contra el virus.

Desde temprana hora las filas de personas comenzaron a registrarse, y aunque ayer también la respuesta fue considerable, quedaron lejos de lo registrado el pasado martes. Aún así, al ser pocas las dosis disponibles en la última jornada para rezagados, hubo personas que pernoctaron a la intemperie para asegurar su vacuna, mientras que la mayoría acudieron antes de que las puertas de los puntos de vacunación fueran abiertas.

El señor Juan Manuel, de 72 años de edad, vecino de la comunidad Gracias a Dios, perteneciente al municipio de Jesús María, acudió sobre la hora para recibir la primera vacuna contra COVID-19. Detalló que en su momento por cuestiones económicas no pudo asistir a la jornada enfocada para su edad, sin embargo, en esta ocasión tuvo que hacer el esfuerzo para no quedar vulnerable ante la mortal enfermedad. Acompañado de su esposa y de dos familiares más, finalmente después de varias horas recibió el biológico. “Por desidia y también por falta de dinero para movernos, somos de rancho y está lejos, pero ya por fin estamos aquí ya vacunados como quien dice”, detalló.

Por su parte, el señor Bernardo, de 45 años, acudió a la Isla San Marcos para concluir su esquema de vacunación anti-COVID. Precisó que ya anteriormente había sido vacunado, sin embargo, al haber recibido su primera dosis Sinovac, está pendiente de recibir la segunda, siendo hasta este día cuando el biológico de la mencionada farmacéutica finalmente estuvo disponible. “Vengo por segunda dosis, con la ilusión de que todo vuelva a la normalidad. Ha sido difícil la pandemia por el cierre de negocios, familiares fallecidos y todo esto pero debemos seguir atendiendo las recomendaciones de salud”, indicó.

Finalmente, Ilse, joven de 27 años de edad, reconoce que en su caso no había tenido la oportunidad de vacunarse contra el COVID-19, luego de que por asuntos laborales se había dificultado el poder asistir de manera oportuna a recibir su primera dosis. Sin embargo, al ser el último día para rezagados, reconoció que prefirió faltar a sus encomiendas y destinar unas horas de su tiempo laboral para no quedar fuera del esquema contra el virus. “La verdad en el trabajo no me habían dado permiso y tuve que venir de esta manera, por voluntad propia estoy aquí. Conozco muchas personas que no se han vacunado, que siguen sin creer, pero al final la vacuna es para nuestra seguridad y la de nuestras familias”, concluyó.