Érick González
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.- André-Pierre Gignac va a necesitar un lugar más grande para guardar sus premios individuales.
El francés sumó a su vitrina personal dos títulos nuevos: el trofeo al campeón de goleo del Mundial de Clubes 2020 y el Balón de Plata por haber sido el segundo mejor jugador del certamen, sólo detrás de Robert Lewandowski, del Bayern.
Les tendrá que buscar acomodo a un costado de los que consiguió apenas en diciembre pasado, cuando fue reconocido como máximo goleador y Mejor Jugador de la Concachampions 2020.
Antes, también había conquistado Balones de Oro y títulos de goleo en la Liga MX, y en Francia.
De Qatar se va tras haber disputado su primer Mundial de Clubes y dejar huella en el certamen, porque anotó el gol 400 en la historia del torneo. Personalmente, llegó a 18 goles en partidos internacionales con los felinos.
Para el francés fue especial el evento, porque sus goles tuvieron una mayor relevancia en su país natal.
“Supe que pasaron el partido (la Final) en Francia, entonces fue bonito, mi familia pudo ver el partido, entonces, extraño un poco Francia, pero estoy muy bien en México”, dijo.
Pese al histórico segundo puesto de Tigres, primer representante de México y la Concacaf en llegar a la Final, fue claro que el galo se fue con ganas del campeonato.
Aún así, su leyenda crece y regresa a casa con 147 goles en el club. La historia de amor y éxitos entre Tigres y Gignac continuará ahora en la Liga MX, donde competirán por el título del Torneo Guardianes 2021.