José Antonio Mejía Lozano, titular de la unidad de atención de la CONDUSEF, informó que el modelo de banca abierta, también conocido como Open Banking, se traduce en el intercambio de información entre instituciones de servicios financieros y busca impulsar la inclusión financiera, es decir, que más personas tengan acceso a este tipo de servicios y productos como seguros, cuentas bancarias o créditos.

Explicó que la inclusión financiera no es sólo un tema de bancarización. Se debe trabajar para hacer que todas las personas tengan acceso a más y mejores servicios y productos financieros, pues esto se traduce en mejores oportunidades para que la gente maneje sus finanzas personales, y eso es algo en lo que el Open Banking puede marcar la diferencia.

La banca abierta, asimismo, permite a las personas usuarias tener un mayor control de sus finanzas, acceder a mejores ofertas y realizar una mejor gestión de sus deudas, apuntó el representante de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF 2018), los mexicanos invierten un tiempo promedio de 26 minutos para trasladarse a una sucursal bancaria. Además, el costo promedio que implica este traslado ronda los 28 pesos.

El Panorama Anual de Inclusión Financiera, publicado por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), refiere que, en 2021, hubo una disminución en el número de sucursales bancarias físicas, correspondiente a un 4%, en relación con las existentes en 2019.

Frente a este panorama, la banca abierta representa una oportunidad para acceder a servicios y productos financieros sin la necesidad de trasladarse a un punto en específico, pues su acceso puede lograrse a través de una conexión de internet gracias a un dispositivo móvil o un computador.

El Open Banking, así pues, no sólo contribuye al desarrollo de nuevos servicios y productos financieros, sino también a ofertas personalizadas que se adaptan a las necesidades de cada usuario y, por ello, su impacto es más significativo. Por ejemplo, no es lo mismo ofrecer un crédito con monto fijo, que uno en el que el usuario puede elegir el monto, así como las formas y tiempos de pago.

Al solicitar un crédito, algunas instituciones financieras basan su decisión únicamente en el historial de movimientos financieros, o en un par de aspectos que no dimensionan en su totalidad las características del usuario y que, lejos de incentivar la adopción de estos productos y servicios, limita las posibilidades de acceder a ellos.

Sin embargo, gracias a la banca abierta es posible acceder a más información del cliente solicitante para obtener un panorama más amplio de su comportamiento financiero y, de esta manera, evaluar un producto crediticio apto para su perfil.

El tiempo de respuesta de las instituciones financieras basadas en modelos tradicionales de banca suele ser lento, esto quiere decir que, para saber si la solicitud de un servicio ha sido aceptada, es necesario esperar entre 10 y 15 días hábiles. Con la banca abierta, sin embargo, es posible obtener una resolución en cuestión de horas y, en consecuencia, integrar a más personas en el mundo financiero.

Las tarifas por servicios relacionados con el Open Banking son mucho menores a los de la banca tradicional. Esto permite que más personas gocen de productos y servicios financieros con tarifas más accesibles.

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