RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

El gobernador Martín Orozco Sandoval llegó a su quinto año de gobierno. Su periodo gubernamental se ha ido, como casi siempre sucede, muy rápido. Recuerdo como si fuera no hace mucho tiempo cuando fue diputado local, posteriormente alcalde de Aguascalientes y luego candidato al Gobierno del Estado. Hasta ahí llevaba una carrera política meteórica, en la cual los triunfos en las urnas se le habían venido sucediendo sin muchas complicaciones. Su capacidad y liderazgo al interior de su partido le habían ido abriendo paso para lograr los puestos de elección popular. En el 2009 logró la candidatura al Gobierno del Estado, a pesar de la oposición del en ese entonces gobernador Luis Armando Reynoso, pero Martín Orozco logró ser el abanderado del PAN debido principalmente a sus relaciones a nivel cupular de su partido. Luis Armando no tenía la influencia partidista a ese nivel como Martín Orozco y por ende no pudo dejar a su delfín: Raúl Cuadra. Y es que el Partido Acción Nacional es un partido en donde las candidaturas se manejan de una manera muy distinta por ejemplo que en el PRI. En el PRI gobernador no pone gobernador pero sí veta. Y en el PAN ni pone ni veta el gobernador en turno. Así ha sido siempre. De haber sido así la historia en Aguascalientes de las sucesiones gubernamentales panistas hubiera sido muy pero muy distinta.
Y precisamente esa circunstancia de no permitir elegir o vetar al candidato panista originó que cuando Martín Orozco fue candidato a gobernador para la elección del 2010 la perdiera ante el priista Carlos Lozano de la Torre ya que Reinoso no vetó pero sí se inclinó sin recato por el candidato del PRI. En esa elección al conocerse las preferencias del gobernador en turno se presentía que Martín Orozco no iba a ganar y junto con él también estaba sentenciado Fernando Herrera Ávila que iba de candidato a la presidencia municipal de Aguascalientes, compitiendo contra la priista Lorena Martínez Rodríguez.
La contienda para los candidatos panistas fue por lo tanto desde un principio cuesta arriba, pues no sólo estaban luchando contra las huestes priistas, que en ese tiempo todavía tenían un peso importante electoralmente hablando, sino que también estaban enfrentándose al gobernador Reynoso que tenía sus simpatías puestas, a ojos vistos, en los candidatos del PRI. Y elcombatir no sólo contra el ex partido aplanadora sino contra los recursos económicos del gobierno estatal era más que imposible para Orozco. Y eso se podía observar en los actos de campaña de uno y otro candidato. Martín Orozco se apoyó en Felipe González quien trabajó con mucha voluntad y ánimo en varios de los municipios, utilizando para ello a un grupo importante de gente que había trabajado con él en el gobierno estatal. Sin embargo se veía y se sentía la fortaleza que daba la economía al candidato tricolor. El resultado es conocido por todos. Y hoy la historia nos cuenta cómo le pagó Carlos Lozano a Luis Armando Reynoso el enorme apoyo que le brindó y que lo hizo llegar a la gubernatura. Lozano ya en el poder sin pudor mostró que la lealtad no era su principal virtud. Y por ejemplo hoy vemos un caso muy similar en el referente a López Obrador y Enrique Peña, en donde Peña no accionó en contra de López Obrador en la elección pasada, sino que sólo dejó que las cosas corrieran normalmente, no como Fox o Calderón que accionaron para que el Peje no llegara a la presidencia. Y López Obrador ha respetado a Peña por haberle cumplido no entrometerse en la elección. Lozano no cumplió y Reynoso debe estar arrepentido de por vida por haberlo ayudado a obtener la gubernatura.
Luego de esta derrota en el 2012 tanto Martín Orozco como Fernando Herrera hicieron el 1-2 y alcanzaron un escaño en la Cámara de Senadores. Cuatro años después a Fernando Herrera y Martín Orozco la vida les daría la revancha, Fernando Herrera en el senado fue designado, en el año 2016 coordinador del grupo parlamentario del PAN y Martín Orozco gracias a su popularidad y trabajo político alcanzaría de nueva cuenta la candidatura al gobierno de Aguascalientes, ahora enfrentándose a Lorena Martínez, que contra la voluntad de Carlos Lozano, pero que gracias a su excelente trayectoria política y a sus insuperables relaciones partidistas no había quién le pudiera ganar la candidatura. Y como en el palenque: Dos muy buenos gallos competirían por la gubernatura. Aunque ahora la candidata del PRI no tendría el mínimo apoyo del gobernador saliente que era de su mismo partido. Martín Orozco realizó una excelente campaña logrando obtener un triunfo con una diferencia tan sólo de dos puntos porcentuales, lo que nos habla de una competencia muy reñida, que al final de cuentas lo colocaría como gobernador del estado.
Con lo anterior la carrera política de Martín Orozco se vería coronada de una manera trascendental pues recorrió posiciones importantes ganadas en base al voto ciudadano, nunca plurinominales: Diputado local, Presidente Municipal, Senador de la República y Gobernador del Estado. Como gobernador de Aguascalientes está tratando de dejar una huella importante apoyando de manera significativa al campo de Aguascalientes, en donde ha podido conocer y solucionar los problemas mas íntimos de los hombres del campo; así mismo ha apoyado de manera muy especial a los maestros, los estudiantes, los obreros, en fin, prácticamente todos los gremios y organizaciones sociales, desempeñando una función de equilibrio.
Martín Orozco ha predicado que la política es sin duda empresa inquietante, pero es menester entenderla en calidad de función creadora y hacer de ella un instrumento al servicio de los más altos valores. No ser cosechero sino sembrador, para honrarla, para descubrir horizontes propicios y dar lecciones que merezcan ser imitadas por el mensaje de dignidad que entrañen. Martín Orozco ha entrado en el sexto y último año de su periodo gubernamental y deberá dejar muy firme su obra y con ello la dimensión que dejará ante la historia de nuestro estado.