En conmemoración del Día de la Madre, María Mercedes Rodríguez Contreras, dio un emotivo testimonio sobre su vida como madre, marcada por el trabajo constante y la superación personal frente a las adversidades.

María Mercedes, quien pronto cumplirá 66 años, ha sido la columna vertebral de su familia después de quedarse sola a cargo de sus tres hijos, de 42 a 46 años de edad. Hoy, además de ser abuela de diez nietos y tres bisnietos, ha enfrentado numerosos desafíos, incluyendo una reciente operación y una larga batalla contra la diabetes.

«Siempre he trabajado, incluso en días especiales como el Día de la Madre. Este año, a pesar de estar en recuperación de varias operaciones, me encontré trabajando debido a necesidades urgentes», comenta María Mercedes, destacando la necesidad de mantenerse activa a pesar de las circunstancias.

Con la pérdida de su esposo hace años, se vio obligada a asumir el rol de madre y padre, sacando adelante a sus hijos desde muy joven. «Fui mamá a los 18 años. Nunca imaginé que sería madre tan joven», recuerda. Su vida ha sido un constante ir y venir del trabajo al hogar, marcada por el esfuerzo y la falta de apoyo formal, como el Seguro Social, debido a la informalidad de sus empleos.

Aunque ahora vive en una casa proporcionada por su hijo mayor en el suroriente de Aguascalientes, María Mercedes no deja de preocuparse por los miembros de su extensa familia, incluido un joven que adoptó después de que este perdiera a su familia en un trágico incendio.

«Ese niño me hace compañía, es como un hijo más para mí», dice con emoción. «Él trabaja y estudia, y aunque la vida ha sido dura, la presencia de estos niños me da fuerza».

Este Día de la Madre, María Mercedes no sólo refleja la dedicación de una madre que ha superado innumerables obstáculos, sino también el espíritu resiliente de muchas madres en México que, día a día, luchan por ofrecer un mejor futuro a sus hijos. Su historia es un testimonio de amor, sacrificio y perseverancia.