Jorge Ricardo
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- El 2 de Octubre se grita: Ahí van saliendo del Metro Tlatelolco los anarcos, los temibles anarcos encapuchados. Gritando: “¡Ni Guardia Nacional, ni Cinturón de Paz!”. Los anarcos -conservadores, según la concepción presidencial- con mirada de comer niños. “¿Trajiste tu pañoleta?”. “Sí, me lo prestó mi hermana”. Y van subiendo las escaleras, blandiendo sus aerosoles, sus estickers, algunos con varillas, recogiendo piedras de los jardines donde hace 51 años cayeron balas.
¿Y usted por qué viene a la marcha? “No voy a decir nada”, contesta la voluntaria. Mientras, el contingente de negro grita: “¡Revolución, insurgencia y rebeldía! ¡Abajo y a la izquierda, la Escuela Nacional de Antropología”, el anarco que va con la chalina de su hermana, alerta: “¡Cuidado con el sapo!”. A los temibles anarcos les gusta jugar a la guerrilla.
El 2 de Octubre se actúa. Para contener al bloque negro conservador, el Gobierno de la Ciudad de México acarreó a 12 mil “voluntarios”. Ahí están desde las escaleras del Metro. Indefensos, expuestos. Playeras blancas con la leyenda “2 de Octubre no se olvida” en el pecho” y “Cinturón de Paz” en la espalda. Se agarran de las manos y hacen valla.
¿Y si los anarcos les hacen algo? “No puedo responder”, dice una joven, casi adolescente. “No voy a decir nada”, dice su compañera con una cachucha blanca. “Y si nos hacen algo, nos vamos”, considera otro supuesto voluntario. Supuesto, porque traía cara de que no quería estar frente al teatro Blanquita. El sol a plomo, el sudor bajo la gorra. Y que no trabaja en el Gobierno, que es voluntario y que es todo lo que puede decir.
Detrás del Cinturón de Paz están los granaderos. Unos 100 por cada lado de la calle, desde Plaza Garibaldi hasta el Zócalo, y eso que unas horas antes la Jefa de Gobierno se proclamaba la heroína diciendo que desapareció el cuerpo de granaderos pensando en el pliego petitorio del 68. Pero ahí estaban con sus escudos, sus cascos, sus extintores. Cuando los manifestantes amagaron, se aflojó el Cinturón de paz, unos se quitaron hasta la playera. Pero también aflojaron los conservadores. Apenas aventaron algunas botellas y pintaron en el suelo: “Muerte al Estado”.
“Eso que llamaron Cinturón de Paz es un absurdo, lo que se pide al Gobierno son protocolos de seguridad, pero esto demuestra que no los tienen, que lo que buscan es que el pueblo enfrente al propio pueblo para justificar la represión”, dice Armando Osorio, de la Coordinadora 1 de Diciembre, movimiento surgió por la represión y los destrozos de la toma de protesta de Enrique Peña Nieto en 2012.
“Esta táctica viene desde el 68, Corona del Rosal puso a los burócratas a reprimir al pueblo”, dice sobre Eje Central y se arriesga poniéndose entre anarcos y fotógrafos para que no los agredan.
El 2 de Octubre se grafitea. “Ni Batallón Olimpia, Ni Guardia Nacional”. “A salvar el normalismo rural”. “AMLO. Eres la mamada”. “¡Ni PRI ni PAN ni PRD, El Pueblo Unido contra el Poder!”. “AMLO Facho”, “El Estado nos está matando”, “El narco no existe, es la policía”, “Anarco sí, vándalo no”. “El socialismo al poder”. “Burócratas paramilitares”. “No al Tren Maya”, “Tlatlaya”. Lo que más se repite es “libertad a Miguel Peralta”, ambientalista mazateco preso desde 2014 en Eloxochitlán de Flores Magón, Oaxaca, acusado por una diputada de Morena.
El 2 de Octubre se exagera. “Fue el parteaguas de los cambios democráticos de este país”, dice un ex líder de la Prepa Popular. ¿Y los anarcos? “Esos los paga la derecha para afectar a este gobierno”, dice Arturo Robles.
El 2 de Octubre estalla. Un cohetón entre el Palacio de Bellas Artes y el edificio del Banco de México. Los ultras fallan al lanzarlo y cae entre su propio contingente. Quieren luego los vidrios del banco. Las feministas pintarrajean: “UNAM feminicida”. Los gays añaden: “Matrimonio Gay en todo el País”. Los indigenistas aportan: “EZLN, no están solos”. Los granaderos los dejan, como quien deja a los niños divertirse y solo más adelante los encapsulan, pero sin detenerlos.
“Pinches asalariados”, les gritan ellos. Y cuando el Cinturón de Paz se cambia por el de granaderos: “¡Obrador¡ ¿este es tu cinturón de paz?”.
Cuando pasaron los macheteros de Atenco casi se ahogan con el humo. Cohetones y luces verdes. El dirigente del Frente de Pueblos, Ignacio del Valle, comenta: “El gobierno cambia, pero no el sistema”.
En el Zócalo comienza el mitin cuando un contingente de anarcos y feministas pintan dedo a la Catedral pero no se acercan al Palacio, rodeado también por burócratas vestidos de blanco, protegidos detrás por granaderos.
Sobre 5 de Mayo hay otra escaramuza repelida por los granaderos y luego por un bombero sucio, que lleva un letrero en el pecho y un muñeco de Superman en la cintura. “Por favor no me discrimines, soy socorrista sin banderas políticas”. Quedaron las pintas, vidrios y parabuses rotos, algunos policías heridos. Denuncias de anarcos desaparecidos, pero que resultaron que estaban en sus casas.
El 2 de Octubre sí se olvida, ¿por qué marcharon?