Daniela Perales Bosque

Hoy en día, el registro de marcas se ha convertido en una verdadera necesidad ante la competencia mundial de productos y servicios. Con ello se ha buscado que no se plagien los derechos de autores y propietarios en el mundo entero. En México, la propiedad industrial es una rama del derecho protegida y administrada por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI). El IMPI promueve la mejora continua y la actividad inventiva de la comunidad científica e industrial mexicana, que desencadenen la creatividad poblacional y aporte a la sociedad, protegiendo los derechos de los autores mediante contratos o convenios, haciendo énfasis en el respeto del autor y para ello siendo necesario el consentimiento para hacer uso de un producto registrado de esa persona.

En una comunidad de Chiapas, mujeres mexicanas artesanas se dedican a vender prendas tejidas y diseñadas por ellas. Se dieron cuenta que la empresa “Zara” les había plagiado sus diseños, así que acudieron a la ONG para denunciar que se les había plagiado uno de sus diseños en julio de 2018. Zara, en su defensa se justificó diciendo que estos diseños más que plagiados habían sido únicamente usados como inspiración. Además de que estos diseños de las comunidades no estaban registrados bajo derechos de autor, por lo que fácilmente podía ocurrirles esto con cualquier otra empresa. Desde la reforma de la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial del 2020, se comenzó a proteger los diseños textiles de indígenas. Por lo que este caso fue anterior a la reforma y no se pudieron justificar de manera total estos actos ante el IMPI, ya que esta Ley anteriormente no contemplaba este apartado.

Las artesanas realizan este tipo de prendas a un precio bajo, consiguiendo cerca de 400 pesos por 4 prendas mensuales, tardando cerca de 50 horas. Mientras que la empresa Zara realiza las prendas en fábricas, cobrando cerca de 600 pesos, realizándose en pocas horas. Las artesanas revelan que en muchas ocasiones se les pide incluso regatear la prenda, por lo que, comparando las facilidades de producción para Zara, resulta ser un abuso tratar de plagiarlo.

No es la primera vez que Zara es demandado por estos motivos, ya que marcas como Rapsodia, Inditex, Lagam, Tuesday Bassen, entre otras, han manifestado inconformidad y han demandado por actos similares. Además del plagio como tal, las comunidades se sintieron ofendidas, porque estos diseños forman parte de su identidad cultural y los bordados tienen un valor especial para las comunidades chiapanecas. Las empresas mundiales como Zara buscan el valor pecuniario y la fama a través de sus prendas. La tienda Zara, mundialmente conocida, es una empresa costosa de ropa, zapatos, accesorios, perfumes, entre otras. Por lo que es evidente la diferencia abismal entre la concepción que se tiene ante la producción de estas prendas entre las dos partes.

Me parece interesante cómo pueden existir ocasiones donde los derechos de autor y la propiedad industrial resultan ser muy útiles. Esta rama ha tomado mucho poder últimamente y estoy segura que seguirá creciendo a razón de nuevas tecnologías e inventos.