Joani Cruz
Agencia Reforma

CDMX.- Bayern Munich y Sevilla disputarán hoy la Supercopa de Europa en zona de alto riesgo.
Así fue como calificó el gobierno alemán a Budapest, Hungría, sede del duelo que sostendrán este día el conjunto bávaro y la escuadra andaluza en la Puskas Arena.
Y es que aquel país es todavía uno de los más afectados por la pandemia de COVID-19. Por si fuera poco, en su búsqueda por afrontar la nueva normalidad, la UEFA accedió a que la Final se dispute con público, permitiendo la entrada a un 30% total del aforo.
La decisión del organismo encabezado por Aleksander Ceferin causó polémica y provocó la ira del gobierno alemán, que recomendó a sus habitantes no asistir al evento, ante las altas probabilidades de contraer el virus.
Aun así, Sevilla y Bayern Munich dispondrán de 3 mil entradas, cada uno, para sus aficionados, que en caso de asistir al evento deberán cumplir con las medidas sanitarias impuestas por la UEFA.
Cada aficionado que acuda al partido, se sometió con una antelación de 72 horas a una prueba PCR, pagada con dinero de su bolsillo. El resultado, previamente redactado en húngaro o inglés, fue entregado a las autoridades sanitarias en país para permitir el acceso.
Pero ni siquiera estas medidas le dieron a tranquilidad a Hans-Dieter Flick, DT del Bayern y quien teme por la salud de los aficionados y sus jugadores.
Aun así, Hansi deberá colocar a su aplanadora para chocar ante un Sevilla que se sabe víctima, aunque con argumentos para dar una sorpresa esta tarde en la Puskas Arena.