Claudia Guerrero
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-El Presidente Andrés Manuel López Obrador llega hoy al tercer aniversario de su victoria electoral instalado en modo campaña.
El Mandatario reactivó sus giras presenciales por los estados, incrementó los depósitos para adultos mayores, anunció la expansión de sus programas de Bienestar y realizó ajustes en su gabinete para tomar el control de las acciones prioritarias en materia social.
Tras los comicios del 6 de junio, ha viajado a Guerrero, Oaxaca, Veracruz, Zacatecas y Baja California, donde ha visitado una docena de municipios.
Además, a pesar de la pandemia, retomó los “saludos de paso”, se detiene para convivir y tomarse fotos con los habitantes de los poblados ubicados sobre sus rutas terrestres.
Incluso ha cambiado hasta el tono de sus discursos. En sus recorridos por el País reincorporó algunas arengas utilizadas en campaña, como ocurrió el 18 de junio en Veracruz, cuando amagó a gobernadores y alcaldes recién electos.
“Al que le vayan creciendo las uñas, vamos a darle manicure, pero con hachuela”, sentenció a gritos y sacudiendo los brazos.
En sus conferencias, se ha pronunciado sobre los resultados electorales, ha celebrado los triunfos de su partido, Morena, y ha descalificado a la alianza opositora, integrada por PRI-PAN-PRD, y a quienes votaron por ella.
Desde Palacio Nacional ha criticado a la clase media, acusándola de aspiracionista, egoísta, clasista y racista.
En sus reflexiones, incluso ha reconocido que su objetivo es apoyar a los sectores más pobres de la sociedad para que, desde ahí, pueda emerger una nueva clase media que no le dé la espalda a los necesitados y, sobre todo, que no se deje manipular por las campañas que provocaron el voto de castigo a Morena.
Hace tres años, ganó la elección con más de 30 millones de votos, pero Morena y sus aliados, el PT y el PES, obtuvieron 24.52 millones de sufragios en esos comicios.
En junio de 2021, a mitad del sexenio, Morena y sus aliados –que ahora son el PT y el Partido Verde Ecologista (PVEM)–, consiguieron 20.8 millones de votos.
En términos nominales, el apoyo a la Cuarta Transformación perdió 3.7 millones de votos.
Morena es la primera fuerza política en la Cámara de Diputados y, junto con sus aliados, podrá sacar adelante el Presupuesto de Egresos y cualquier reforma legal.
También ganó 11 gubernaturas, por lo que podrá encabezar 18 de las 32 estados del país.
Sin embargo, además de importantes descalabros en el Estado de México, perdió en 9 de las 16 alcaldías de la Ciudad de México, considerada como el bastión del obradorismo.

Reacomodos
Tras los comicios, López Obrador inició una serie de cambios en su Gobierno.
Primero, despidió a la Secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, responsable de ejecutar la política central de la 4T: el combate a la corrupción.
La académica de la UNAM salió del Gobierno luego de que el propio Presidente reconoció que la derrota de Morena en CDMX estuvo relacionada con el caso de abuso sexual que rodeó a Félix Salgado Macedonio, escándalo que operó el hermano de Sandoval, Pablo Amílcar, quien aspiraba a la gubernatura de Guerrero.
Tres días después, anunció su salida del Gobierno uno de los hombres clave de la 4T: Gabriel García Hernández.
Operador político y financiero, viejo aliado de López Obrador desde las filas del PRD y en la asociación civil Honestidad Valiente, que dio paso a la fundación de Morena, donde se desempeñó como secretario de Organización.
En los hechos, García Hernández fue el jefe de la estructura electoral que llevó a López Obrador a ganar la elección del 2018 y, ya en el Gobierno, ejecutó los programas de Bienestar, aceitados cada año por unos 300 mil millones de pesos de presupuesto.
Fuentes del Gobierno federal aseguraron que, al final, pesaron más los resultados electorales que la lealtad de tantos años.
De acuerdo con las evaluaciones internas, los 25 millones de beneficiarios directos de los programas sociales no se reflejaron en votos.
Ahora, el Presidente tomó personalmente las riendas de los programas dirigidos a los más pobres.
Para ello, nombró a su secretario técnico, Carlos Torres Rosas, como nuevo jefe de los superdelegados en todo el país.