Al celebrarse ayer la Misa Pontifical en honor a la Virgen de la Asunción, concluyendo así el Quincenario con la tradicional Romería que llevó en esta edición el lema “Jesús, María y José, Modelo y Compromiso para la Familia”, el Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Guadalajara, Manuel González Villaseñor, pidió por las personas que han sufrido los estragos ocasionados por la pandemia, en especial por quienes han vivido de manera inesperada la partida de amigos y familiares. Asimismo, llamó a mantener encendida la esperanza y recurrir a la Santísima Virgen al ser el consuelo de quienes se encuentran sufriendo.

González Villaseñor durante su intervención en la celebración eucarística, dio a conocer los orígenes de la Virgen de la Asunción, la cual con el paso de los años se ha ido convirtiendo en una fecha memorable para los católicos, en especial para la Iglesia local. Precisó que fue en el año de 1950, cuando el Papa Pío XII, proclamó el Día de la Virgen de la Asunción. Desde hace más de 400 años, la Virgen de la Asunción, dijo, ha estado presente en esta ciudad de Aguascalientes con muchos milagros, devoción promovida por los obispos y con su tradicional Romería que congregaba hasta antes de la pandemia a miles de católicos.

A pesar de la contingencia sanitaria, y la disminución del folclor de las fiestas religiosas, indicó que se mantiene una fe más profunda a favor de la Patrona. Invitó a los devotos a no perder la esperanza y pedir su intercesión al igual que por temas de salud, por problemas relacionados a la inseguridad, la violencia así como la falta de valores humanos y cristianos en la sociedad.

Finalmente, el Obispo Auxiliar pidió también por los gobernantes en turno y por el pueblo, creyentes o no creyentes, y elevó sus plegarias para que pronto se designe un Obispo para la entidad, que se convierta en un Pastor que siga las tradiciones pasadas para que entregue su vida al servicio de sus ovejas.

“Venimos a acercarnos a María como se acercan los hijos a la madre cuando están inseguros, amenazados. María nos invita a salir adelante. Aunque el color y los festejos populares se han tenido que disminuir y hasta suspender, de ninguna manera la fe disminuye, al contrario aumenta el amor que todos los católicos le tenemos a la Santísima Virgen María”, concluyó.