Antonio Baranda
Agencia Reforma

Los operativos especiales y la incursión de miles de militares y guardias nacionales en Michoacán no han frenado la ola de violencia en ese Estado.

Masacres, asesinatos de alcaldes, ataques a periodistas, balaceras y grupos criminales siguen controlando algunas regiones en el Estado, gobernado por el morenista Alfredo Ramírez Bedolla.

En lo que va del año suman 694 homicidios dolosos, según cifras oficiales.

La Entidad arde con masacres como la del domingo, ocurrida en un palenque clandestino de Zinapécuaro, que dejó al menos 20 muertos.

Según las estadísticas, en enero hubo 234 víctimas de homicidio doloso, cifra que subió 6.8 por ciento en febrero, con 250 casos.

En marzo sumaron 210 víctimas hasta el domingo pasado, según datos del registro diario de homicidios de la Secretaría de Seguridad federal.

La violencia en Michoacán es atribuida a la disputa por el control de territorios que mantiene el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) con otras organizaciones como Cárteles Unidos.

A pesar de la violencia, el Gobernador Ramírez Bedolla, defendió la estrategia de seguridad en el Estado.

«Hay operativos diarios, hay toda una estrategia echada a andar, cuesta trabajo, tiempo, para que comience a dar algunos resultados, pero estoy seguro que vamos en ruta correcta», dijo.

Ramírez Bedolla sostuvo que las «reacciones violentas» de la delincuencia organizada son consecuencia del rompimiento de las inercias del pasado.

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