Francisco Aceves

Para mis amigos Kenya, Gerardo, Lalo, Ricky, Suárez, Ana Lorena, y los que falten; después de 5 años lo logramos:

Cuando Donald Trump hizo públicas sus intenciones de ir por la presidencia de Estados Unidos no hizo más que generar burlas y comentarios escépticos. Conforme avanzó su campaña, la posibilidad de llamar al magnate neoyorquino “Presidente” se hacía más y más probable. Bajo su slogan “Make America Great Again” (Hagamos que Estados Unidos sea grande de nuevo) logró encantar al grueso de la población norteamericana que veían con recelo los efectos de la globalización, como lo son la migración, el libre comercio, y la integración de los mercados, al considerarlas como una amenaza a sus trabajos, y a la grandeza de su país.

Hoy en día la administración del presidente Trump, quizás sólo anticipada en su momento por la serie animada “Los Simpsons”, es ya una realidad, y bajo su eslogan de recuperar Estados Unidos ha tomado muchas decisiones que no están exentas de controversia. Esta es la tónica de este nuevo gobierno de nuestro vecino del norte, la utilización una retórica agresiva que nos ha hecho olvidar la imagen de buenos vecinos que durante muchos años construyó la relación bilateral entre ambas naciones.

Si bien la imagen en México de Donald Trump está cada vez más y más por los suelos, ¿cómo es visto en Estados Unidos? ¿Es el esperado salvador que recuperará la grandeza de su país?

Hace unas semanas sorprendió a todos anunciando la creación de tarifas arancelarias del 5% a todos los productos mexicanos a partir del 10 de junio, las cuales generaron reacciones encontradas, predominando las negativas. De acuerdo con un reporte elaborado por The Perryman Group, las pérdidas anuales directas que representarían estos aranceles serian de $28.1 billones de dólares, que se puede traducir en un promedio de 406,000 empleos perdidos, siendo Texas el estado más afectado con una pérdida de 117,000 empleos aproximadamente, ya que la economía de este estado está íntimamente ligada con la economía de este país.

México en respuesta, envió a una delegación encabezada por el canciller Marcelo Ebrard, que consiguió suspender (no confundir con cancelar) la aplicación de las tarifas a cambio de un supuesto acuerdo, el cual Estados Unidos alega su existencia mientras que el gobierno Mexicano niega que se haya firmado alguna clase de acuerdo en el que, entre otras cosas, establece que México actuará como tercer país seguro y se comprometía a frenar el flujo ilegal de migrantes.

No sabemos si el acuerdo es real, pero lo que sí sabemos es que al final, quienes pagarían las consecuencias de las tarifas serían los ciudadanos de los Estados Unidos, pero hoy México en caso de existir ese acuerdo, le acaba de regalar la reelección a Donald Trump.

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