La educación a distancia en tiempos de pandemia no es mala, sino que debe adaptarse a los contextos y realidades de México y tener la flexibilidad ante la situación económica de muchas familias, señaló la directora de la Universidad Pedagógica Nacional en el Estado, Marthelena Guerrero Rodríguez.
Recordó que en otros países la educación a distancia tiene mucho tiempo y existe desde educación básica hasta posgrados con programas de muy buena calidad donde las personas pueden aprender. Sin embargo, en México esta modalidad dejó entrever las situaciones de desigualdad social entre las personas, donde no todas cuentan con los recursos tecnológicos para poder cumplir con esto y aún así, los maestros sacan adelante el curso.
Si bien faltan habilidades en algunos docentes, tanto para dominar tecnologías y aplicaciones diversas que permitan un mejor acceso para trabajar, como para flexibilizar el pensamiento en términos de entender que ésta es una situación especial y no una clase regular donde las exigencias son distintas. “Veo que a los niños en educación básica les ponen una serie de actividades que no pueden hacer solos, que no se está considerando que no todos los niños tienen a sus papás en casa y entonces el reto del maestro es que sigan aprendiendo, a partir de estrategias personalizadas y es todo un reto, pero debemos hacerlo”.
Adicionalmente, recalcó que en México la sociedad está acostumbrada al modelo tradicional donde el maestro da su cátedra y el alumno recibe la información sin cuestionarse si lo que le dicen es real o no y sin hacer autocrítica, mientras que la educación a distancia implica ser autogestores de su propio aprendizaje, además de disciplina y autocontrol, la regulación de sus horarios y una responsabilidad individual.