Sin lugar a dudas, uno de los factores más importantes para cualquier colaboradora de una empresa es lograr el equilibrio entre la vida profesional y la familiar, de tal forma que sea factible cumplir con las obligaciones laborales sin sacrificar la vida personal.

En este sentido, la brecha de género en nuestro país afecta a millones de mujeres en el sector laboral, en específico a las mujeres que también son madres, ya que para muchas estar embarazadas aún en la actualidad puede significar tener que abandonar sus carreras y/o puestos de trabajo, tomando la decisión de enfocarse en el cuidado de los hijos. Ya que la falta de flexibilidad, la apertura de oportunidades, los bajos salarios y las políticas corporativas vuelven casi imposible poder ser madre y trabajadora al mismo tiempo.

«En México, más de la mitad de la población está compuesta por mujeres y de esta población, cerca del 40% desempeña alguna actividad remunerada económicamente». Es justo bajo esta perspectiva que el papel que juegan las empresas en el desarrollo profesional de las madres trabajadoras se vuelve cada vez más importante.

Las empresas comprometidas apoyan a sus colaboradoras y colaboradores por igual, demuestran que tienen como uno de sus pilares una cultura empresarial sólida y responsable, y construyen mejores espacios de trabajo, implementando para ello las mejores prácticas, generando oportunidades adecuadas, nivelando tabuladores salariales y reconociendo a las mujeres por sus habilidades y desempeño, sin limitar o violentar su derecho a ejercer su maternidad, lo que contribuirá de forma significativa a lograr el tan anhelado sentido de pertenencia, haciendo de ese compromiso un camino de dos vías.

Una colaboradora o colaborador comprometido/a es mucho más que una persona responsable, disciplinada o capaz. Las personas comprometidas realizan actividades no solamente por el interés de demostrar a otros sus capacidades y logros, sino por la pasión que se genera en su interior, a esto le llamo calibración de propósito.

Como resultado de ello, se reduce la rotación voluntaria, lo que sin lugar a dudas se traduce en una mayor competitividad dentro del mercado laboral y contribuye colateralmente a la atracción de mejores talentos y permite el crecimiento de los talentos femeninos, contribuyendo a que las madres trabajadoras aseguren su permanencia dentro de la empresa.

Sin embargo, aún a pesar de que, conforme a la Ley Federal del Trabajo, todas las empresas en el país deben asegurar las prestaciones que esta exige para las madres trabajadoras, el reto aún es muy grande, ya que es necesario que las empresas en México comiencen a cambiar sus políticas para ofrecer mejores condiciones laborales.

En su artículo 170, la Ley Federal del Trabajo asegura que las mujeres embarazadas que desempeñan actividades laborales tienen derecho a:

  • No realizar actividades que exijan un esfuerzo físico durante el embarazo o que pongan en peligro su salud.
  • Solicitar un descanso pagado de hasta seis semanas previas al parto y seis semanas posteriores.
  • Solicitar un descanso pagado de hasta seis semanas en caso de adopción.
  • Regresar al mismo puesto que desempeñaban antes del periodo de descanso.
  • Conservar su antigüedad dentro de la empresa.

Además, las trabajadoras afiliadas al IMSS pueden hacer uso de los servicios de guardería del instituto, así como inscribir a sus hijos dentro del padrón de seguridad social.

Afortunadamente, hoy en día existen muchos ejemplos de éxito de empresas que han transformado sus culturas para privilegiar el desarrollo del talento de las mujeres, con lo que han encontrado la manera de impactar positivamente los estereotipos del liderazgo, señalar los sesgos inconscientes y reconocer que las mujeres tienen el derecho de participar en igualdad de condiciones.

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Janette Rodríguez

Driectora General DIA1

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