En el Congreso del Estado hay dos varas para resolver la carencia de recursos que registran diversos sectores, porque mientras a unos se les da lo necesario para que solucionen sus problemas, a otros se les desdeña pese a la urgencia que tienen de apoyo.

En la sesión del pasado 3 de octubre, el pleno aprobó 753 millones de pesos adicionales al Presupuesto de Egresos del Estado 2019, que según el dictamen permitirá “el fortalecimiento de los municipios, así como a los rubros de salud, educación, seguridad y obra pública, entre otros”.

La iniciativa de ampliar el gasto se recibió de Palacio de Gobierno, en la que el gobernador Martín Orozco Sandoval argumentó que se tienen las condiciones suficientes para darle un destino “a la eficiente recaudación, cuotas y contraprestaciones”, por lo que del presupuesto anual previsto de 25 mil 800 millones de pesos quedará en 26 mil 550 millones de pesos.

Es incuestionable que es un dinero que le hará mucho bien a los sectores que va dirigido, porque los programas previstos se podrán ampliar para que un mayor número de habitantes sean favorecidos, que a final de cuentas es lo que pretende la administración pública.

Lo que sale del guión es ¿Porqué diputados y diputadas han desoído las demandas de los profesores de inglés que tienen casi dos años de luchar por la plaza que les fue concedida por la pasada administración y canceladas en la presente?, como “representantes del pueblo” ¿no tienen la obligación de tramitar un procedimiento definitivo que atienda este derecho laboral?

De la misma manera que dio respuesta a la solicitud del Poder Ejecutivo pueden hacerlo con ese grupo de docentes, que a lo más que pueden aspirar por ahora es trabajar bajo contrato y el cual se termina en diciembre próximo, por lo tanto el problema sigue vigente.

Si el argumento es que no hay bases federales para ellos, pues que se tramiten ante las secretarías de Educación Pública (SEP) y Hacienda y Crédito Público (SHCP), en una labor conjunta del Congreso y el Gobierno del Estado y donde deben exigir la intervención de senadores y diputados federales de Aguascalientes, que por lo menos en este asunto se hagan visibles,

Hasta cierto punto es incongruente que los profesores que están en el parlamento estatal no muestren un gramo de solidaridad con sus compañeros, prefiriendo voltear para otro lado cuando se trata este asunto, sin entender que si hoy gozan de las delicias del poder y esto les da para hacerse los occisos, en menos de dos años volverán a ser simples mortales y tal vez en algún momento requieran del auxilio que hoy niegan

También omiten que la clase de inglés en primarias y secundarias públicas es materia indispensable, que al dejarse de impartir los alumnos quedan en desventaja ante estudiantes de colegios e instituciones particulares, en donde la asignatura es obligatoria desde los primeros años.

Así como obedecieron las decisiones de palacio mayor, pueden producir una iniciativa propia para que, una vez aprobada en el pleno, incluyan el resultado en el Presupuesto de Egresos 2020, lo que seguramente sería el mayor aporte de su gestión.

AUMENTO ENDEBLE

Podrá haber otras administraciones a nivel nacional y local, pero una tradición que año tras año se hace presente es la de jugar con la ilusión de los trabajadores, a quienes se les promete que para el año nuevo recibirán un aumento salarial sustancioso y a final de cuentas queda en unos cuantos pesos, que con el incremento a precios y tarifas se hace polvo.

Fiel a esa costumbre, el secretario general de la Federación de Trabajadores de Aguascalientes (FTA), José Alfredo González, consideró que el incremento para 2020 debe de ser entre un 10 y un 12%, con lo cual se pueda avanzar en la recuperación paulatina del poder adquisitivo, sin embargo –como ha sucedido siempre-, lo más seguro es que sea el mismo porcentaje de inflación prevista para entonces, esto es, de 3 a 4%.

Lo que rompió la regla fue el gobierno lópezobradorista, al determinar un aumento de 16% al salario mínimo general en todo el país que entró en vigor en enero pasado, por lo que pasó de 88.36 pesos a 102.69 pesos diarios, 14.33 pesos más, que es el más alto desde los años 70 cuando el incremento fue de entre 4 y 8 pesos. De 1976 a 2018 hubo una pérdida del salario mínimo del 70%, sin embargo el incremento de 2019 también es insuficiente para mejorar el nivel de vida de los trabajadores.

Tras el comentario que hizo López Obrador el 17 de enero, de que con la nueva política de salarios mínimos “iniciamos juntos una nueva etapa en la política salarial de nuestro país”, diversos medios hicieron comparativos de lo que se podía adquirir con el ingreso de los años 70 y con el de 2019. En aquel tiempo, resumen, se podía comprar 51 kilos de tortillas, ahora alcanza para 5 kilos; asimismo, se obtenían 8 y medio kilos de huevo, hoy 1.7; de 18 litros de leche se pasó a 4.6 litros.

Ni antes ni ahora se cumple con lo que ordena la Constitución General de la República: que el salario mínimo debe alcanzar para que el jefe de familia sostenga su hogar y pueda proveer de la educación a sus hijos, además de atender el orden social y cultural.

Resulta paradójico que Estados Unidos y Canadá sean los impulsores para que los trabajadores mexicanos ganen un salario digno, como condición de firmar el nuevo tratado de libre comercio, y no los líderes sindicales de México, que se acoplan al gobierno en turno y firman acuerdos sin consultar a las bases. En ambos países se oponen a que México continúe siendo un paraíso de mano de obra barata, lo que queda en claro cuando se sabe que un trabajador en Canadá gana como salario mínimo el equivalente a 1,200 pesos, esto es, 38 mil 400 pesos al mes, 14 veces más que el ingreso de un mexicano.

Es una brecha que difícilmente se va a cerrar, teniendo en cuenta que los dirigentes obreros afirman que el aumento para 2020 “no debe pegar a la inflación”, con lo que dan por hecho que si hay una auténtica mejoría en el ingreso golpearía al poder de compra, entonces hay que aguantar que sea minúsculo el citado crecimiento, que en resumidas cuentas resulta un espejismo.

José Alfredo González presumió que el salario de contratación en Aguascalientes es “competitivo”, ya que fluctúa entre los 200 y los 210 pesos, que equivale a dos salarios mínimos, sin tomar en cuenta lo que dijo un dirigente del sindicato patronal más grande de Canadá, de que mientras un trabajador de su país y de Estados Unidos logran comprar en sólo cinco meses de trabajo un automóvil, en México sólo pueden ahorrar para adquirir las llantas y el volante.

SIN PRISAS

Dice el fiscal local anticorrupción, Jorge Humberto Mora Muñoz, que la sociedad debe tener paciencia y no esperar que los asuntos se resuelvan con rapidez, en virtud que el organismo enfrenta problemas de carácter legal para acelerar los expedientes, como disposiciones de los códigos penales tanto estatales como federales, lo cual evita que ex servidores públicos sean vinculados a una presunta responsabilidad. Aunque no ha tenido algún resultado del que pueda vanagloriarse, porque el único que pudo salvar el honor era el de “Paco” Chávez, pero lo inconsistente de las pruebas permitió que el ex director del IEA saliera airoso, por lo que ahora ofrece que “en cuestión de tiempo” se pueda tener algo tangible. Lo único que resta saber es cuánto tiempo habrá que esperar ¿seis meses, un año, dos, o cuántos?