Ayer en la Misa Crismal, con la asistencia del presbiterio que renovó sus votos, correspondió al Obispo José María de la Torre Martín bendecir los óleos, mientras que el vicario episcopal Manuel Romero Gálvez, dio la homilía, en la que exhortó a los sacerdotes a promover la fraternidad.
“Hemos sido ungidos, hermanos, para ungir al pueblo de Dios; hemos sido consagrados, para salir a consagrar el mundo a Dios”, refirió.
Romero Gálvez pidió salir al encuentro de los demás, “ir hasta las periferias, al encuentro de nuestros hermanos y hermanas, especialmente los que están más alejados, los olvidados, los que están más necesitados de comprensión, de consuelo y de ayuda”. Dijo también que los sacerdotes deben salir de sus templos, de las oficinas y salones de reuniones para ir al encuentro de los demás.
El vicario episcopal aseveró: “nuestro pueblo necesita sacerdotes ungidores, sacerdotes que saben aproximarse al otro, darse tiempo para hacer sentir a los demás que Dios tiene tiempo para ellos, ganas de atenderlos. Sacerdotes que ungen, que no guardan el frasco. Con la renovación de las promesas sacerdotales, renovemos este día también nuestra unción sacerdotal”, les recomendó.
CRISMA. Por su parte, Monseñor De la Torre bendijo los óleos y el Crisma, que serán distribuidos a todas las parroquias. El óleo de los Catecúmenos, sirve para ungir a los que van a ser bautizados y de acuerdo a la tradición católica, les da fuerza para enfrentar las vicisitudes. Por otro lado, el óleo de los Enfermos, se emplea para recordar que “Dios quiere estar con ellos en esos momentos difíciles, para que no se sientan solos”.
En tanto que el Crisma, es una mezcla de aceite de oliva y especies aromáticas, y se usa para ungir a los que ya han sido bautizados, a los que son confirmados, a los sacerdotes y a los obispos, “para que no olviden la digna misión que tienen de establecer el reino de la paz, la justicia, la verdad, el amor y la libertad en nuestro mundo actual”.
Por la tarde, se realizó la ceremonia de lavatorio de los pies e Institución de la Eucaristía, así como la visita a los siete templos.