Víctor Hugo Granados Zapata

Toda crítica siempre debe estar acompañada de una propuesta de solución y este caso no es la excepción. Hemos analizado en las columnas anteriores diferentes prácticas escolares que han afectado a millones de estudiantes a lo largo y ancho del país, desde el sector público con las cuotas escolares, hasta la educación privada con el uso de colegiaturas como condicionantes para realizar exámenes. De la misma forma, desarrollé algunas alternativas que pueden seguir las familias ante dichos casos, aunque aún nos queda un asunto más por analizar ¿cuál es el papel del Estado y la sociedad en la garantía de la educación?

La situación, desafortunadamente, se vuelve cada vez es más compleja, tanto por la pandemia como por la crisis económica que se avecina para el siguiente año. La educación en México, hoy más que nunca, requiere de atención por parte de la agenda pública de la federación, estados y municipios. Aguascalientes no queda exento de esto, si bien las actuaciones del Instituto de Educación de Aguascalientes (IEA) han sido favorables en cuanto a la problemática actual (entrega de equipo, apoyo económico e incluso apostar por modelos híbridos) su tarea debe ir encaminada a la creación y promoción de un plan que impulse la mejora en la calidad educativa para el siguiente año. El plan debe tomar en cuenta la evaluación del servicio educativo público en todo el Estado (junto con el apoyo de los municipios) para determinar: el estado en el que se encuentran las escuelas en materia de infraestructura, evaluar la efectividad de las clases a distancia, generar grupos de discusión con el magisterio para proponer nuevas técnicas de pedagogía que mejoren las clases (aunque estemos a distancia) y, lo más importante, impulsar un plan de combate al abandono escolar.

Este plan puede escucharse sencillo de entrada, pero requiere de una fuerte voluntad política por parte del Gobierno Estatal y de muchos recursos, así como también del compromiso de los municipios. El propósito de obtener dicha información es para elaborar políticas públicas enfocadas en la mejora de la calidad de la educación en Aguascalientes, desde una perspectiva local y no esperar a que la Secretaría de Educación Pública actúe (aunque esto no inhibe su cooperación en dicha estrategia). No podemos esperar más tiempo, la apuesta por la educación es, a su vez, apostar por una recuperación social de ambas crisis a largo plazo (de la mano con las medidas que se tomen para la recuperación económica).

Lo anterior es solamente desde el punto de vista gubernamental, ya que aún subsisten planos de intervención para mejorar la educación y van desde el enfoque jurídico. La Comisión Nacional de Derechos Humanos es la institución encargada de vigilar que se respeten los derechos fundamentales de cada persona, entre ellos el derecho a la educación. Ya vimos cuáles son los casos en los que las niñas y niños pueden ser afectados en su desarrollo académico por la obstrucción de su educación, pero dicha institución vigilante no parece tenerle mucha importancia. Su papel en la garantía del artículo 3° constitucional es vital, así como también para la construcción de un sistema educativo más incluyente y con mejores resultados. Debemos exhortar su participación en materia educativa cuanto antes.

Finalmente, debemos recordar que todas estas observaciones pueden ser ignoradas y simplemente caer en el olvido si nosotros como sociedad no exigimos un cambio en la política educativa estatal. La sociedad en conjunto es el motor para que el Estado haga su trabajo ¿cómo? En primer lugar, es necesario enfocar y promover la atención de la ciudadanía hacia la educación como la clave del progreso, más allá de las decisiones polémicas; segundo, denunciar las prácticas que afecten el desarrollo académico de las y los estudiantes (sobre todo en los casos que analizamos en las columnas anteriores); y finalmente debemos, los que integramos la comunidad estudiantil, ser el estandarte de la lucha por la educación.

Esto último es crucial para la defensa de la educación, ya que, si nosotros como estudiantes no exigimos una mejora en nuestro entorno académico y el del resto de las y los compañeros en los distintos niveles, los políticos menos lo van a hacer. Ahora más que nunca es momento de promover la educación y la crítica, en beneficio de nuestra propia educación y el futuro del país.