Hace ya algunos días, fueron difundidos masivamente los resultados del Informe PISA y sin duda alguna esto debe de ser comentado por nosotros los mexicanos. El nombre PISA corresponde a las siglas del programa en el idioma inglés: Programme for International Student Assessment, es decir, Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos.

A grandes rasgos y según la propia OCDE, se trata de un proyecto cuyo objetivo es evaluar la formación de los alumnos cuando llegan al final de la etapa de enseñanza obligatoria, es decir, aproximadamente hacia los 15 años. Se fija esta población como objetivo ya que son el segmento poblacional que se encuentra a punto de iniciar la educación postsecundaria y/o que está a punto de integrarse a la vida laboral según las mediciones de la propia Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

Según las descripciones del propio programa, la evaluación se realiza por igual en todos los países miembros y cubre las áreas de lectura, matemáticas y competencia científica. La prueba es realizada en un periodo de no más de dos horas y su principal objetivo está puesto en cuantificar y calificar el dominio de los procesos, el entendimiento de los conceptos y la habilidad de actuar o funcionar en varias situaciones dentro de cada dominio.

Dentro de los resultados publicados, se debe de valorar el factor educativo post-COVID que paralizó por completo la educación global y que sin duda refleja que el estado global de la educación sufrió un retroceso significativo. Según las propias cifras comparables entre los informes 2018 y 2022, el desempeño de los estudiantes tuvo una caída sin precedentes que se traduce en una caída de 15 puntos en el rubro de las Matemáticas y 10 puntos en Comprensión Lectora.

Entrando en el tema, según los propios resultados difundidos y tomando también como base el brillante análisis que realizó el Instituto Mexicano para la Competitividad, debemos de enfocar nuestra atención en que México se posicionó en el lugar 35 entre los 37 países miembros de la OCDE que fueron evaluados. Mientras que en promedio los países miembros de la OCDE obtuvieron un puntaje de 478 puntos, nuestro país alcanzó un puntaje promedio de 407.

Este resultado resulta vergonzoso y nos obliga a la reflexión sobre la educación en nuestro país. En los últimos cinco años, el Presidente de la República ha enfocado casi todos los esfuerzos educativos en promover nuevos libros de textos con contenido polémico, pero poco se han promovido las inversiones que conlleven la creación de nuevos centros estudiantiles y para nada se ha buscado una reforma integral al propio sistema educativo en el que sea una prioridad dar correcto uso a las nuevas tecnologías yel fortalecimiento de aptitudes varias que los niños y jóvenes requieren para el mercado laboral globalizado que les espera.

Bajo mi más humilde opinión, el futuro de nuestro país está en la aulas y México requiere promover la cultura del debate, la lectura crítica, potenciar las vocaciones artísticas, científicas, deportivas y tecnológicas, así como internacionalizar el conocimiento y vincular el aprendizaje con las necesidades sociales.

Aunque no lo parezca, la cantidad de recursos con la que se cuenta en México es impresionante y claro también es importante mencionar que nunca es suficiente; sin embargo, considero éstos deben de ser etiquetados y distribuidos de una mejor manera en la que los mejores materiales y las mejores estructuras puedan abarcar el territorio nacional, aunque también será importante que los propios sindicatos comprendan que la prioridad son nuestros niños y no las conquistas gremiales. Dejo el tema sobre la mesa, no sin antes agradecer el favor de su lectura y desearles un excelente fin de semana.

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