Israel Sánchez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-En el mundo, cuenta el oftalmólogo David Lozano Rechy, aproximadamente 2 mil 200 millones de personas padecen deficiencia visual.
De éstas, mil millones, es decir, el 45 por ciento, pudieran evitar el padecimiento.
El director médico del Instituto de Oftalmología Conde de Valenciana ABC trae a cuenta el dato para inmediatamente redirigir la mirada a México, donde una de las afecciones visuales de abrumadora persistencia e incidencia en el deterioro de la calidad de vida de quien la padece no tendría tal consecuencia de atenderse oportunamente.
Se refiere a la retinopatía diabética, enfermedad que consiste en el daño derivado de la diabetes -que padecen 14.6 millones de adultos en México- sobre el interior del ojo, concretamente la retina, que es una estructura vital para captar las imágenes.
“Si esta estructura se daña, el paciente sufre de pérdida severa de la visión o incluso ceguera si llega ya tarde a la ayuda asistencial o atención médica”, advierte el especialista sobre este mal, en el que los niveles altos de azúcar en la sangre dañan los vasos sanguíneos en la retina, se hinchan, tienen fugas, cierran o crean vasos anormales.
“Lo que es abrumadoramente preocupante es que muchas personas tienen ya la forma avanzada de esta enfermedad y no saben que la tienen”.
Para Lozano Rechy esto es a causa de un problema de falta de información en la población; de no tener los elementos suficientes para motivar a las personas a hacerse un examen y, de ser necesario, tratarse con un especialista.
“Eso sucede definitivamente con la retinopatía diabética, de la que podemos estar enfermos y aun así seguir viendo muy bien, pero ya estar muy, muy enfermos de la retina. Ese es un problema”, remarca el especialista.
Asimismo, continúa, otra enfermedad que representa un reto en el diagnóstico también por falta de información y de cultura de salud visual es el glaucoma, que ocurre cuando un exceso de fluido aumenta la presión en el ojo y daña el nervio óptico.
“El nervio óptico es un cable que conecta el ojo con el cerebro; el que se lleva las fotos a revelar a un laboratorio que tenemos en el cerebro”, ilustra. “Lo que capta la retina lo transmite el nervio óptico a este laboratorio; ahí se revelan las fotos, y así es como estamos conscientes de lo que está enfrente de nosotros”.
Cuando se identifica en una persona esa presión intraocular lo suficientemente alta para debilitar las fibras que conducen las imágenes hacia el cerebro es fácil hacerla sospechosa de padecer glaucoma, expone Lozano Rechy.
Pero hay quienes tienen la presión en un margen aceptable, y aún así cuando los oftalmólogos se asoman al fondo del ojo detectan que la cabeza del nervio óptico ya está enferma.
“Entonces esto es un reto debido a que la gente no se da cuenta que está teniendo pérdida de su campo visual, porque es una pérdida muy lenta, muy poco perceptible o yo diría que hasta imperceptible, y que en la mayoría de los casos se puede captar sólo con exámenes computarizados de evaluación de los campos visuales y del grosor de las fibras del nervio óptico”.
No los tradicionales exámenes de la vista que se hacen de forma rutinaria en la óptica, sino estudios de mayor especialización técnica, como la campimetría, que permite conocer cómo está viendo el paciente en su periferia, y la tomografía del nervio, que ofrece información sobre el grosor de las fibras del nervio óptico.
Finalmente, el oftalmólogo no omite el caso de los errores refractivos -miopía, astigmatismo, hipermetropía- y las cataratas, que es cuando se opaca o nubla el cristalino, un lente interno en el ojo encargado de enfocar las imágenes en la mácula, que es la parte central de la retina que capta los detalles finos y que también puede degenerarse con la edad.
Si ese lente se opaca, impide la entrada de la luz o imagen hacia la retina, detalla el especialista en enfermedades de mácula, retina, vítreo y cristalino, entre otras.
“Se estima que aproximadamente 41 a 68 por ciento del total de casos de ceguera en Latinoamérica padecen o están relacionados con catarata”, apunta.

Atención innovadora, ¿para todos?
Sobre las actuales opciones de atención y tratamiento para esta serie de padecimientos de la vista, el director médico del Instituto de Oftalmología Conde de Valenciana ABC comienza por decir que, en cuanto a la retinopatía diabética, la mejor forma de detener la pérdida severa de la visión por esta enfermedad es la fotocoagulación con láser.
“Consiste en producir muy discretas y controladas quemaduras en la retina a fin de, vamos a decir, cauterizar vasos sanguíneos enfermos que nacieron y que están sangrando y desprendiendo la retina.
“Este tratamiento de láser para erradicar estos vasos sanguíneos es lo que ha detenido la pérdida severa de la visión y ceguera en millones de personas en el mundo desde la década de los 60”, señala.
También existen hoy día los denominados medicamentos antiangiogénicos, que inhiben el desarrollo o crecimiento de estos vasos sanguíneos anormales, y de los cuales actualmente se estudia si se pueden incorporar en sustitución al láser.
“El problema con estos medicamentos es que son de alto costo, y desafortunadamente no toda la población tiene acceso a ellos”, lamenta Lozano Rechy.
Estos medicamentos también se utilizan para tratar la degeneración macular relacionada a la edad en la variedad húmeda, donde también se desarrollan vasos enfermos por debajo de la retina, en este caso por debajo de la mácula.
“Van creciendo, y en la medida que lo hacen van sacando líquido y sangre; van produciendo cicatriz, y a su vez pérdida muy, muy severa de la visión central.
“Entonces estos medicamentos en la actualidad para esta enfermedad sí han dado excelentes resultados. Hoy en día es la mejor opción de tratamiento en la degeneración macular húmeda, y yo creo que todavía van a estar muchos años más”, estima.
Por otra parte, desde hace tres décadas, aproximadamente, los especialistas cuentan con un sistema de destrucción de la catarata en lugar de extracción del lente completo, como se hacía anteriormente.
Esto consiste en introducir instrumentos muy delgados al interior del ojo; es decir, es una cirugía intraocular a través de incisiones muy pequeñas de 2 milímetros en la córnea, esa envoltura transparente en la parte de adelante, a diferencia de hace algunos años, cuando las incisiones eran de 10 milímetros.
“Podemos desintegrar el cristalino y absorberlo con un sistema computarizado muy completo en su eficiencia y efectividad para controlar la succión y el corte del interior del cristalino.
“De esta manera no tenemos que hacer heridas grandes: se extrae el cristalino, se absorbe y se introduce por ahí un lente intraocular que va a restablecer el trabajo del cristalino”, agrega. “Así es que, bueno, en cirugía de cataratas hoy en día se ha avanzado muchísimo al grado de que a diferencia de hace algunos años cuando era una cirugía que podía durar una hora, hoy dura, en promedio, entre 15 y 17 minutos”.
Sin embargo, insiste, aún queda mucho trabajo por hacer para disminuir los costos de estas opciones de atención.

RECOMENDACIONES

Infantes:
-Evaluación oftalmológica en recién nacidos prematuros, pues son susceptibles de padecer retinopatía del prematuro, caracterizada por el crecimiento anormal de los vasos sanguíneos dentro de la retina y potencial pérdida de la visión.

-Detectar si hay incapacidad para fijar la mirada o los ojos no están alineados, lo que vulgarmente se conoce como “ojos bizcos”.

-A partir de los 3 años, evaluar el estado refractivo del ojo y el estado de la visión. Muchos padecimientos de pérdida visual pueden evitarse si se instala la graduación correcta desde edad temprana.

Población general:
-A partir de los 12 años, someterse a una evaluación oftalmológica general para determinar qué tan frecuente debería de ser su evaluación en el futuro.

-Revisión frecuente si se padece miopía elevada -más de seis dioptrías-, pues hay mayor frecuencia de alteraciones en la retina.

– Todo paciente diabético debe hacerse al principio de su diagnóstico una evaluación oftalmológica. Puede haber ya alteraciones en la retina que no están siendo visibles.

-Evaluación del nervio óptico y presión intraocular a temprana edad, y especialmente a partir de los 40 años, que es cuando más frecuencia se identifica el glaucoma.

¿Las pantallas afectan la vista?

– Sí se ha visto un incremento de miopía en personas que tienen la costumbre de tener largas horas de lectura o que están muy cerca de la computadora.
– Pero ha habido información en las redes sobre que ver el celular produce degeneración macular, lo cual es un mito.
– No hay ningún estudio serio de investigación que haya mostrado que el ver la pantalla de televisión o la computadora o el celular produzca enfermedad ocular.
– Antes sí había una radiación que emitían los monitores antiguos que podía dañar en cierto grado la superficie ocular.

Fuente: Dr. David Lozano Rechy, director médico del Instituto de Oftalmología Conde de Valenciana ABC.