MirceaMazilu

El Próximo Oriente ha sido en los últimos tiempos un foco de numerosos y encarnizados conflictos. Guerras civiles y combates entre países en esta zona han llamado la atención de los medios de comunicación a lo largo del orbe. Hace algunos años sacudieron el planeta las noticias sobre la Guerra del Golfo, la Guerra entre Irán e Irak, la Guerra en Afganistán o la Guerra contra el terrorismo. Actualmente, están en proceso la Guerra Civil yemení, la Guerra civil siria y el conflicto turco-kurdo, entro otros. No obstante, uno de los problemas más duraderos y alarmantes en la región lo representa el conflicto árabe-israelí.

El conflicto árabe-israelí enfrenta al Estado de Israel y los países árabes vecinos, que se disputan desde hace décadas la histórica región de Palestina. Esta última fue habitada por los judíos desde el segundo milenio antes de Cristo. Sin embargo, en el milenio I a.C. fue conquistada por los asirios y los babilonios, primero, y los persas, griegos y romanos, más tarde. En el siglo I d.C. el Imperio Romano expulsó a los hebreos de su territorio, obligándolos a propagarse por todo el mundo. Poco después de la diáspora judía, los romanos bautizaron esta tierra como “Palestina”. A partir de entonces la región de Palestina formó parte de diferentes imperios, casi siempre musulmanes.

Mientras tanto, los judíos que habían emigrado y se habían instalado en diferentes lugares pronto empezaron a ser víctimas de un fuerte antisemitismo, un problema que persiste hasta nuestros días. Como consecuencia de la hostilidad que encontraron en territorios ajenos, los hebreos comenzaron a valorar la idea de volver a sus tierras ancestrales.De esta manera, hacia finales del siglo XIX nació el sionismo, un movimiento político que buscaba la creación de un Estado de Israel. Fue a principios del siglo XX cuando los judíos comenzaron finalmente a emigrar a la región de Palestina. No obstante fue después de la Segunda Guerra Mundial, y como consecuencia del Holocausto, cuando se produjo la migración en masa de los israelitas hacia la “Tierra Prometida”.

En 1947 la ONU aprobó el Plan para la partición de Palestina con el objetivo de dividir el territorio en cuestión entre árabes y judíos para dar una solución al problema del antisemitismo. Un año más tarde este propósito se materializó, al proclamarse la creación del Estado de Israel. Inmediatamente después, los países árabes vecinos, como Irak, Líbano, Egipto, Siria y Transjordania, invadieron el nuevo Estado, dando lugar al estallido de la Guerra árabe-israelí de 1948. Este acontecimiento daba inicio a uno de los conflictos más intensos y sangrientos de la Historia reciente.

En 1967 estalló la Guerra de los Seis días entre los israelíes y la República Árabe Unida, formada por Egipto, Irak, Siria y Jordania. Tras esta guerra, el Estado de Israel aumentó sus territorios en la zona con la Franja de Gaza, Cisjordania, la península del Sinaí, Jerusalén Este y los Altos del Golán. En 1973, Egipto y Siria atacaron de nuevo al Estado judío, dando lugar a la famosa Guerra de Yom Kippur. Tras este conflicto se llegó a un acuerdo de paz entre los dos bandos que fijaba la retirada de las tropas israelíes de la península de Sinaí.

En los últimos años el conflicto ha cobrado de nuevo intensidad en la zona. A partir de 2008 fue Hamas, una organización islámica palestina, que continuó la guerra contra el Estado de Israel. Se trata de un grupo yihadista que tiene por objetivo crear un Estado islámico que busca integrar a los territorios de la histórica Palestina. Para conseguir tal fin, la organización ha llevado a cabo numerosos ataques terroristas contra el Estado de Israel. Este último acusó a su enemigo de lanzar a su territorio cohetes y decidió contraatacar. Los israelíes llevaron a cabo tres importantes campañas militares contra los miembros de la organización, correspondientes a los años 2008, 2012 y 2014.

La guerra en la región causó la muerte y el desplazamiento de miles de personas. Y lo peor es que, después de 71 años, la situación sigue tensa hasta la fecha de hoy. Siempre en la historia los pueblos han combatido por alguna tierra, sin embargo muy pocas veces lo han hecho con tanta vehemencia.

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