Ricardo Vargas

El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) dio a conocer hace algunos días las cifras sobre el total de nuevos empleos registrados durante marzo de este año. Digo intencionalmente “registrados” pues esta serie de datos no mide realmente la creación de nuevos empleos, sino que únicamente mide la inclusión de empleos al sector formal de la economía, sin asegurar realmente que estos empleos hayan sido de reciente creación. En este sentido, la información que proporciona el IMSS en nuestro país nos puede dar una visión útil pero limitada sobre el mercado laboral a nivel nacional, pues no sabemos con exactitud qué porcentaje de estos “nuevos” empleos ya existían en el sector informal y solamente se incorporaron al sector formal de la economía.

De cualquier manera, es importante mencionar que el indicador sobre empleos formales siempre será positivo a medida que aumente, pues el simple hecho de ver un crecimiento en el número de empleos formales nos puede decir dos cosas; que la población ocupada en el país está aumentando (manteniendo la tasa de informalidad constante) o que la tasa de informalidad laboral está disminuyendo (manteniendo la población ocupada constante), o simplemente una mezcla de ambos escenarios. De cualquier manera, un incremento en el número de empleos formales incrementaría las posibilidades de consumo de los trabajadores a través de los servicios de seguridad social, lo que podría tener un efecto positivo en los niveles de consumo interno y demanda agregada en México.

Este tema se mencionó al inicio de la semana pasada, pues nuestro presidente Andrés Manuel aseguró que la cifra de empleos registrados durante el primer trimestre de este año había sido la mayor en los últimos diez años, cifra que según él refleja el buen momento por el que pasa la economía nacional. Sin embargo, este comentario no es del todo correcto y creo que merece la pena ahondar un poco en ello. En primer lugar (y como bien lo dijo nuestro presidente) se registraron 48,515 nuevos empleos durante el mes de marzo de este año, lo que significa un incremento mensual menor al 0.3% y un incremento anual del 2.83% en comparación con el mismo mes de 2018. En cifras trimestrales, los empleos registrados en el IMSS durante enero, febrero y marzo de este año se ubicaron en 269,143 empleos, cifra que también mencionó correctamente nuestro presidente, pero que no significa de ninguna manera una cifra récord en años recientes, mucho menos el mejor dato en la última década. De acuerdo con los datos de esta variable, publicados por el mismo IMSS y dados a conocer a través de INEGI, los empleos formales totales registrados en el primer trimestre de este año registraron una caída del (-)26.97% en comparación con los empleos que se registraron en el mismo trimestre del año pasado. Además de esto, la cifra es la más baja desde 2014, cuando se registraron 256,264 nuevos empleos formales en los primeros tres meses del año.

Si bien es cierto que las condiciones económicas y sociales podrán ser muy diferentes a las que se tuvieron en años anteriores, siempre la variación anual será una buena herramienta para analizar la evolución del empleo, pues deja de lado los efectos estacionales que pudiera haber al comparar con un mes diferente. En este sentido es importante entender que el empleo formal no creció a una tasa récord en estos primeros tres meses, sino todo lo contrario pues representó el incremento más bajo en los últimos cinco años. Además de esto, habría que tener en cuenta también que durante diciembre pasado se perdieron casi 380 mil empleos formales, siendo ésta la peor cifra de un último mes del año desde que se tiene registro de los datos. Habría que entender que es algo normal que al cierre del año se pierdan empleos formales, pero en el último diciembre esta pérdida fue particularmente alta. Vamos a ponerle atención entonces al sector laboral, entendiendo que no marcha bien al arranque de este año y que sigue habiendo todavía mucho por mejorar.

Para llevar…

El martes pasado a través de un mensaje en su cuenta de Twitter, Andrés Manuel hizo público un memorándum que dirigió a la secretaria de Gobernación, al secretario de Educación Pública y al secretario de Hacienda. A través de este texto, el presidente pidió cancelar la reforma educativa que se aprobó el sexenio pasado por dos terceras partes del poder legislativo. Sin ningún fundamento jurídico, nuestro presidente le pide a estas tres secretarías de estado que se incumpla con nuestra Constitución, violando la fracción VIII del artículo 3 en donde se estipula que el Congreso de la Unión está encargado de crear las leyes que rijan la educación pública en nuestro país. De acuerdo con varios medios, esta acción del presidente es inconstitucional y podría ser “fácilmente impugnada”.

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@1ricardovargas