Por Juan Pablo Martínez Zúñiga

Sin lugar a dudas, la 93ª entrega de los Premios Oscar, a verificarse este domingo 25 de abril, será histórica, tanto por las circunstancias sanitarias en las que se desarrollará como por su contenido, ya que si bien la pandemia ha obligado a la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood a alterar la dinámica de la premiación en aras de la sana distancia (habrá un prólogo y un epílogo donde se presentarán tanto a los postulados en la categoría de Mejor Canción Original de forma separada como la recepción de preseas en sí, en las cuales se grabará el nombre de los triunfadores a lo largo de la ceremonia para su posterior entrega), son sus categorías y contenidos los que llaman aún más la atención, pues mucho cuidado se ha puesto en la elaboración de ternas para que la representación plural y equilibrada de etnias y géneros se vea mejor representada a puntos récord, pues ahora dos mujeres participan en la contienda a Mejor Dirección mientras que nueve histriones no caucásicos compiten en las categorías actorales (a diferencia del año anterior donde sólo la afroamericana Cynthia Erivo logró permanecer en las postulaciones). Lo más interesante es que la totalidad de filmes que disputan el Óscar por Mejor Película mantienen una visión homogénea de propuesta cinematográfica, dejando de lado descuadres producto de la inercia como “Guasón”o filmes complacientes como “Green Book”. Pero si en algo la contingencia sanitaria afectó irremediablemente el proceso fue en las selección de películas, las cuales proceden en gran parte de las plataformas de streaming ante la imposibilidad de estrenar varios filmes en los clausurados recintos de exhibición comercial debido al COVID-19, lo que suponemos generará la anhelada metamorfosis en los caducos estatutos y lineamientos de la Academia para premiar cine antes que cintas pasadas por las salas. Por lo pronto, aquí están los nominados. Que gane (ahora sí) el mejor.

MEJOR PELÍCULA

De los ocho filmes postulados, sólo “Mank” construye su discurso mediante las herramientas otorgadas por el Hollywood de antaño, aplicando con maestría sus respectivos artificios técnicos y narrativos. El resto se enfoca a reproducir un sentido de realidad mediante tramas que fijan como eje central al ser humano en constante estado de tribulación, erogando en proyectos propositivos y más que notables (excepto “El Juicio de los 7 de Chicago”, el eslabón débil de esta cadena). Tanto “El Sonido del Metal”, “Minari”, “El Padre”, “Hermosa Venganza” y “Judas y El Mesías Negro” se focalizan en protagonistas a la búsqueda por la superación de elementos internos o externos que los oprimen o torturan, cuyos componentes dramáticos se ciernen en brillantes actuaciones y una dirección de primera, pero será “Nomadland” la que emerja victoriosa. Con su poética visión de la condición humana a raíz de la realidad que viven varios hombres y mujeres despojados de su fuente de trabajo orillándolos a una existencia itinerante, esta cinta considera lo que Tarkovsky enunció como “esculpir en el tiempo” para tallar con cuidado personajes hoscos con corazón de porcelana mientras nos muestran una macrovisión de la nueva Norteamérica, pletórica de bellas vistas desérticas o bucólicas pero incapaz de comprender a quienes las habitan. Una obra que desborda hermosura y saudade por igual apta para verse hoy y años después.

Ganadora: “NOMADLAND”. La sorpresa: “EL JUICIO DE LOS 7 DE CHICAGO”, si acaso los votantes se decantan por el contentamiento.

MEJOR DIRECCIÓN

Resulta grato no sólo ver a dos féminas (Emerald Fennell y Chloé Zhao) siendo justamente reconocidas por su excelente labor detrás de las cámaras, sino además que estén acompañadas por un gran creador europeo como Thomas Vintenberg en la contienda y por ese otro ninguneado de la Academia a quien ya le urge un reconocimiento por sus innegables propuestas a su industria que es David Fincher. Aunque el Gremio de Directores ya emitió su fallo y, si la historia es rastro legítimo de lo que sucederá, será Zhao quien surja victoriosa, y con razón, pues su trabajo en “Nomadland” es exquisito, rítmico y profundo, además de que su triunfo puede legitimar los esfuerzos incluyentes de la vetusta Academia.

Ganadora: Chloé Zhao. La sorpresa: David Fincher, su labor en la decodificación del Hollywood clásico a través de su maravillosa “Mank” puede girar la marea a su favor.

MEJOR ACTRIZ

Como en todas las grandes carreras, la meta verá el uno-dos más cerrado de lo acostumbrado. Por un lado la afroamericana Andra Day, quien ya conquistó merecidamente el Globo de Oro gracias a su compleja y fascinante interpretación de la atormentada cantante Billie Holiday en “The United States vs. Billie Holiday”, y por otro está Frances McDormand, uno de los puntales del histrionismo femenino de los últimos 25 años gracias a su dedicada entrega a cada personaje que interpreta, lo que le ha valido dos Óscares. Y esa dedicación que se ve reflejada en el personaje de Fern para la cinta “Nomadland” es la que permitirá su conquista por un pelo de la dorada estatuilla, algo en lo que su gremio acuerda también, pues ya le ha dado su presea hace unas cuantas semanas, poniéndola a la cabeza.

Ganadora: Frances McDormand. La sorpresa: Andra Day, muy merecido de igual forma.

MEJOR ACTOR

En una terna donde contienden tanto Anthony Hopkins y Gary Oldman en sus mejores interpretaciones en años y un Riz Ahmed sorprendente como metalero auditivamente discapacitado, no es de extrañar que el repentino fallecimiento de Chadwick Boseman sea lo que ponga en la punta al finado actor afroamericano, porque si bien su labor actoral en “La Madre del Blues” fue la mejor en toda su carrera, no cabe duda que la simpatía ahora producto de su muerte sería menor ante la titánica labor de Hopkins en “El Padre”, un rol matizado por las múltiples aristas que provee el legendario histrión inglés. Por ello:

Ganador: Chadwick Boseman. La sorpresa: Anthony Hopkins.

Correo: corte-yqueda@hotmail.com