Ricardo Vargas

Esta semana la atención de los medios de comunicación y los líderes de opinión estuvo centrada en Evo Morales y en Bolivia, en lo que algunos llaman un golpe de Estado y en la renuncia del hasta entonces presidente boliviano. Pero particularmente, la opinión pública en México se enfocó en el hecho de que nuestro Gobierno Federal ofreció asilo humanitario a Evo, bajo la premisa de que su vida y la de sus allegados corrían peligro si continuaban en Bolivia.

Luego de que el domingo se hiciera pública la renuncia definitiva de Evo, varios miembros del Gobierno Federal mexicano comenzaron a extender fuertes muestras de apoyo al ahora ex presidente boliviano, felicitándolo por su “acertada” decisión de renunciar a su cargo con la intención de evitar conflictos sociales y violencia en el país. Más tarde, y luego de varios rumores, se hizo oficial la decisión de brindar asilo humanitario al expresidente Morales, y el canciller Marcelo Ebrard anunció que un avión de la Fuerza Aérea Mexicana iría hasta Bolivia a recogerlo para traerlo a México y cuidar se su seguridad.

Pero más allá de si es o no es una decisión acertada, me parece que hay aspectos mucho más importantes que deberían estar en el centro de nuestra atención, y que por alguna razón las hemos dejado a un lado por un tema que pudiera ser incluso algo irrelevante.

En particular hay dos eventos importantes, que pasaron a un segundo término y que no han sonado tanto los últimos días. El primero de ellos es la iniciativa que ha sido presentada en el Congreso, para acortar el período en el que funge el consejero presidente del INE, pasando de 9 años -como es ahora- a tan sólo 3. Esta iniciativa llama la atención, pues se presenta por diputados de la bancada de MORENA y viene después de que el INE impugnara oficialmente frente a la SCJN la famosa “Ley Bonilla”. En este mismo sentido Lorenzo Córdova, quien es el consejero presidente del órgano electoral desde 2014, ha manifestado en repetidas ocasiones su preocupación y desacuerdo por la intención de restarle poder a los organismos autónomos, pues atentaría contra la libertad democrática del país.

La iniciativa mencionada contempla que la presidencia del órgano se acorte a tan solo tres años, y además establece que la siguiente transición sería el próximo año 2020 cuando se renueven a cuatro consejeros del órgano electoral. Esta iniciativa presenta evidentemente un problema de retroactividad, pues reformar el plazo de 9 a 3 años para el presidente no podría tener efecto en el actual dirigente, dado que éste fue elegido bajo la ley que contemplaba un período de 9 años en el cargo. Pero además de esto, llama mucho la atención que se proponga una reforma político-electoral tan pronto, y que sea en esta ocasión el partido gobernante quien proponga esta iniciativa, pues lo ideal sería que se buscara generar contrapesos, no una concentración política del poder.

Lo cierto es que, de concretarse esta iniciativa, la autonomía del INE se vería seriamente comprometida, y naturalmente generaría desconfianza hacia una de las instituciones más serias que tiene México actualmente. Es importante recordar que la democracia no es algo que se consiga y ya, sino que debe fomentarse y construirse constante y permanentemente.

Por otro lado, está el tema económico, y aunque ya hemos escuchado mucho sobre esto en los últimos meses, la realidad es que la economía mexicana no ha avanzado como se esperaría. Y todo apunta a ser por cuestiones internas, pues la economía mexicana está fuertemente ligada a la economía estadounidense a través del sector industrial. En esta relación, la última vez que los ciclos económicos de ambos países habían diferido fue en 1995, cuando por una cuestión completamente interna nuestro país entró en una fuerte crisis económica. Desde entonces, los ciclos económicos de ambos países habían estado sincronizados, y nos acostumbramos a decir que “si a Estados Unidos le va bien, a México también”. Sin embargo, este año se ha vuelto a romper esta sinergia, pues nuestro vecino del norte mantiene un crecimiento económico sólido, mientras que nosotros apuntamos a crecer menos del 0.5% durante 2019. Seguimos teniendo un fuerte problema con el nivel de gasto público y de inversión.

En resumen, pareciera que lo que más nos llamó la atención no es algo que realmente impacte en el desempeño de nuestro país. Finalmente hay temas más importantes que debemos atender. Y como coloquialmente se dice en el deporte; hay que tener los ojos siempre en el balón.

Escríbame: rvargas@publimagen.mx

@1ricardovargas

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