Por: Juan Pablo Martínez Zúñiga

Vale la pena considerar ciertos antecedentes sobre la filmación y posproducción de esta cinta antes de revisarla: “Los Nuevos Mutantes”, adaptación del cómic de culto escrito por Chris Claremont e ilustrado por Bill Sienkiewicz a inicios de los 80’s, es un proyecto anunciado en el 2017 con el fin de estrenarse un año después. Varios reajustes al guion, metamorfosis argumentales de la fantasía comiquera al horror, escenas nuevas filmadas al concluir el rodaje y, posteriormente, una pandemia, dilataron su arribo a las salas cinematográficas. No queda muy claro cuál versión o cuán manoseada es lo que ahora se puede apreciar en pantalla, pero el resultado se percibe relativamente uniforme si bien con algunas lagunas que pueden ser de origen y una intención muy clara de explorar los terrenos ignotos del universo mutante desde una perspectiva minimalista y muy jovial, a diferencia de la espectacularidad visual y de fondo abordada en los filmes anteriores sobre éstos célebres personajes de la Marvel.
Y en verdad se agradece, ya que el filme con todo y sus fallas no deja de percibirse fresco e incluso interesante, ya que se oscurece la óptica en cuanto a la obtención de superpoderes siendo éstos percibidos más como maldición que como un regalo del Cielo, atando la narrativa según los cánones del cine para adolescentes instaurado por el fallecido John Hughes (“Un Experto en Diversiones”, “La Chica de Rosa”) para brindarnos una mezcla demencial entre “El Club de los Cinco” (1985) y “Pesadilla en la Calle del Infierno 3: Los Guerreros del Sueño” (1984), donde los arquetipos juveniles dictan la estructura de la historia. En este caso tenemos a un grupo de chicos encerrados contra su voluntad en una especie de sanatorio derruido constantemente vigilados por la Dra. Cecilia Reyes (Alice Braga), quien trabaja para un “superior”, quien puede ser el mismísimo Profesor Xavier de Los Hombres X (posibilidad que se baraja en algunos diálogos de la cinta) o tal vez alguien más… Siniestro -guiño para los geeks- con el fin de darles terapia psicológica y guía para dominar sus latentes poderes. El conflicto no estriba tanto en el confinamiento, sino en la lucha de personalidades característica de adolescentes tan disímbolos, pues tenemos a una joven ascendente de los indios Cheyenne llamada Danielle Moonstar (Blu Hunt), psíquica que toma cierta batuta protagónica desde el inicio cuando vemos cómo su familia es siniestrada por un misterioso acontecimiento climatológico siendo niña que cobrará mayor relevancia a posteriori y prosiguiendo su exploración en la reclusión, siendo confrontada constantemente por Illyana Rasputin (Anya Taylor-Joy), chica gótica de carácter violento capaz de emerger una espada de su brazo derecho a la vez que repulsa energía. Sus otros compañeros son Rahne Sinclair (Maisie Williams), capaz de transformarse en lobo; Sam Guthrie (Charlie Heaton), quien puede volar a velocidad vertiginosa y Roberto da Costa (Henry Zaga), brasileño con la habilidad de absorber radiación solar y así transformarse él mismo en una tea humana. El director Josh Boone (“Bajo la Misma Estrella”) procura diseñar una trama donde la dinámica de personajes sea integral para el desnude de sus personalidades, y el efecto es variable, pues hay escenas donde dicha interacción resulta afectiva y orgánica (v.g. la relación entre Danielle y Rahne, la cual se nos muestra como un enamoramiento lésbico expreso apto para la nueva sensibilidad incluyente) y otras donde el fracaso es rotundo (el personaje carioca es otro supermodelo masculino más sin carisma o rasgos de interés). Al final todos serán presa de sus temores más recónditos y ciertos aspectos de su pasado que vuelven para atormentarlos cortesía de una entidad demoniaca con forma de oso que persigue a Danielle por motivos no muy claros. Por fortuna todo logra cuajar, aunque en un nivel bastante básico, gracias al empeño del reparto por dimensionar sus personajes -en especial Taylor-Joy, quien se luce como adversaria con matices empáticos en esta cinta- y una dirección controlada que contrarresta cualquier prejuicio establecido por las fallidas entregas previas de mutantes.
“Los Nuevos Mutantes”, tal vez por la constante intromisión de los ejecutivos del estudio en el proceso creativo, no despliega con uniformidad y potencia todo lo que promete, pero lo que vemos satisface. Tal vez no sea una película poderosa, pero su mezcla de géneros y algunos de sus personajes la hacen una cinta mutante digna de verse aunque sea una vez.

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