Durante los últimos meses, hemos sido testigos de cómo el Ejecutivo Federal ha emprendido una nueva campaña de odio y desprestigio hacia una de las instituciones más importantes de nuestro país, el Instituto Nacional Electoral. Cuya trascendencia estriba justamente en demostrar su autonomía y permitir que la democracia continúe en nuestro país.

El INE ha transitado por diversas etapas de la vida política mexicana y con ellas, también ha fortalecido sus atribuciones para ejercer sus funciones como uno de los órganos constitucionales autónomos con mayor independencia partidista, lo que ha permitido la alternancia gubernamental y el desarrollo de jornadas electorales pacíficas debido a su rol de organizador y guardián de las elecciones.

El discurso presidencial, ha comenzado a ser el preludio de la exteriorización del Presidente o una preocupación generalizada para el caso de que MORENA pierda el control sobre las elecciones y sus estructuras recién creadas no les permitan alcanzar la victoria. Recordemos que el 2021 será uno de los años más importantes para el federalismo mexicano ya que se renovará la Cámara de Diputados y se elegirán 15 gubernaturas, entre muchos otros cargos más.

Hace unos días, el INE sufrió uno de los cambios más relevantes y que desde mi punto de vista, tuvo poca difusión mediática. Se trata de la designación de cuatro nuevos consejeros que sustituyeron a los ahora ex consejeros Benito Nacif, Marco Antonio Baños, Pamela San Martín y Enrique Andrade. Durante el proceso se vivieron infinidad de especulaciones, en las que claramente se veía venir la intervención presidencial, ya que la Cámara de Diputados tuvo que elegir a nuevos consejeros para el periodo del 27 de julio de 2020 al 26 de julio de 2029.

Por mayoría de votos, los diputados avalaron los nombramientos propuestos por la Junta de Coordinación Política en los que se determinó otorgar la calidad de consejeros del Instituto Nacional Electoral a: Norma Irene de la Cruz Magaña, Carla Humphrey Jordán, Uc-Kib Espadas Ancona y José Fernando Faz Zamora.

De manera muy resumida, me permitiré abordar brevemente algunos aspectos de la semblanza de los nuevos consejeros: Carla Astrid Humphrey Jordan es Licenciada en Derecho por el ITAM ha fungido como Consejera Electoral del otrora Distrito Federal y cuenta con cierta experiencia en materia electoral; por otra parte, Norma Irene de la Cruz Magaña es Licenciada en Periodismo y Comunicación por la UNAM y según su currículum, ha trabajado como asesora en temas electorales y de procesos de paz en países como Liberia, Sierra Leona, Nepal, Sudán, Uganda, Irak, Reino Unido y Guatemala.

Mientras que José Martín Fernando Faz Mora es licenciado en Filosofía y cuenta con experiencia en la materia al fungir como consejero electoral en San Luis Potosí; finalmente, Uuc-kib Espadas Ancona quien es Licenciado en Antropología Social y ha sido legislador por el PRD y cuenta con antecedentes de pertenecer al extinto Partido Comunista Mexicano.

Ahora, habrá que estar dando puntual seguimiento a la actuación de estos nuevos consejeros, quienes deberán defender el trabajo de una de nuestras mejores instituciones y con ello, deberán defender siempre la democracia mexicana que sin duda alguna atravesará momentos quizá igual de complejos como los que se vivieron hace más de treinta años. Agradezco el favor de su lectura y les deseo un buen fin de semana.

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