Por: Juan Pablo Martínez Zúñiga

Más luz que sombras.

En 1938 el caricaturista neoyorquino Charles Addams (1912-1988) creó a Los Locos Addams, un núcleo familiar compuesto por personajes de índole macabra inspirados en el macabro gótico del Expresionismo Alemán y la Bauhaus aún fresca en la memoria colectiva cuando fueron concebidos. Esta familia funcionaba como una sátira inteligente y desacralizante ante la optimista marcha que llevaban los Estados Unidos de frente a la Segunda Guerra Mundial y su subsecuente victoria, mostrando retazos de su cotidiano marcados por una oscura ironía e insolentes retratos del estilo de vida americano pasados por la sensibilidad macabra y sardónica de su creador. Su tesis sobre la Americana feliz fue recogida en la década de los sesentas por una exitosa serie televisiva que integró a estos delirantes personajes en la cultura popular mundial (en México les favoreció un maravilloso doblaje a cargo de talentos como Claudio Brook y Jorge Arvizu “El Tata”) y posteriormente mediante una sólida versión cinematográfica en los 90’s dirigida por Barry Sonnenfeld (“Hombres de Negro”), una secuela menos potente y continuaciones inferiores para el formato de video casero. Ahora surge una nueva interacción en formato animado que se anunció como una adaptación lo más fiel posible a las tiras cómicas de Charles Addams tanto en su plástica como en el tono sombrío e irónico que manejaba. Desafortunadamente el resultado se quedó en puras promesas, pues “Los Locos Addams” animados por computadora no son más que un eco debilitado de la supurante invectiva cultural con que su creador inyectaba sus fúnebres bromas, imposibles de replicar en la nueva era de esta emasculante corrección política. Es así que tenemos una secuencia inductiva al universo Addams donde vemos la boda entre Morticia y Homero, quienes a la postre tendrán a sus alucinantes vástagos Merlina y Pericles para conformar una familia total, a la que se le unen el hermano de Homero, Lucas, su madre hechicera, la mano cercenada con autonomía llamada Dedos y el sirviente surgido de la imaginería Shelleyesca de nombre Largo. Ellos llevan una vida de confinamiento en su impresionante mansión hasta que una presentadora de televisión llamada Margaux Needler decide remodelar el pueblo vecino a su residencia e incluyéndola, lo que comienza una serie de cambios en la dinámica familiar donde Merlina poco a poco comienza a integrarse en la cultura millenial / Generación Z y Homero se deja seducir por la luminosidad y colorido del mundo exterior, lo que no convence a la siempre taciturna Morticia quien desea que su familia permanezca como es, sobre todo porque se acerca un rito de iniciación familiar para el púber Pericles denominado “El Ritual de la Mazorca”. Al final la cinta pretende amalgamar la esencia de los Addams con un sentido del humor muy moderno apto para niños y jóvenes de la generación Facebook dando un batidillo que no logra convencer por lo inconexo de las ideas, pues es muy difícil aparear orgánicamente los mundos tan disímbolos que pueblan esta cinta (los oscuros Addams y el resto de la población) sin que alguno termine por predominar. La cuestión es que el espectador desea que sea la terrorífica familia la que sobresalga, pero los directores Greg Tirnan y Conrad Vernon (“La Fiesta de las Salchichas”) no logran consolidar una visión honesta y coherente, por lo que muchas de las bromas no aterrizan, se perciben forzadas o simplemente está fuera de lugar. Por otro lado la animación y la plástica en general no fluyen como en otros proyectos animados e incluso aprisionan situaciones y personajes en un limbo sin estilo o forma precisa, por lo que no resulta ni siquiera de interés visual. “Los Locos Addams” tiene una gran intención: rescatar del olvido el trabajo de su creador Charles Addams, pero flaco favor se le hace con una versión tan tibia y complaciente. Si al menos pudiéramos escuchar las voces originales, celebridades del calibre de Charlize Theron, Oscar Isaac, Bette Midler, Chloe-Grace Moretz y Finn Wolfhard tal vez sería un débil consuelo, pero consuelo al fin, mas ni eso. Esta es otra adaptación al vapor y sin elementos válidos de personajes clásicos que merecen otra oportunidad en el cine, pues los Addams tienen mucho que dar, sobre todo en estos tiempos tan necesitados de su sepulcral y exquisito humor negro.

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