Hace unos días, el presidente Andrés Manuel López Obrador decidió anunciar que en uso de las facultades que le confiere el Artículo 89 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, ha puesto a consideración del Senado de la República la designación de nuevos titulares en diversas representaciones de México en el exterior como cónsules y embajadores.

Lo anterior pareciera ser de inicio una decisión “ordinaria” y totalmente comprensible en la lógica de las facultades presidenciales; sin embargo, causa cierto misticismo la propuesta de dos ex gobernadores del Partido Revolucionario Institucional que recientemente han dejado sus ocupaciones y casual o causalmente perdieron las elecciones en sus Estados frente a los candidatos del “movimiento regenerador”.

Específicamente, se trata de los nombramientos de la ex gobernadora priista Claudia Pavlovich, quien fungirá como titular del consulado de México en Barcelona y del ex gobernador de Campeche, Carlos Miguel Aysa, a quien se propone como cónsul en República Dominicana. En el caso de Claudia Pavlovich se rumoraba desde los últimos meses de su sexenio, que la oportunidad consular podría llegar tal y como se rumora al día de hoy por parte del hasta ahora gobernador de Hidalgo; sin embargo, lo impresionante aquí resulta ser que Carlos Miguel Aysa fue el gobernador que sustituyó al hoy presidente nacional del Revolucionario Institucional tras su solicitud de licencia y quien además parecía ser de su entera confianza.

Hoy, el mandamás del Revolucionario Institucional aclama traición por parte de estos funcionarios, aunque realmente poco podemos entender de esta tragicomedia mexicana digna de la política mexicana, si tomamos en consideración la facilidad con la que se entregaron estos Estados en las pasadas elecciones y la cercanía que gozaba Carlos Miguel Aysa con el propio Alejandro Moreno.

De igual manera, se rumora que el ex gobernador priista de Sinaloa, Quirino Ordaz, pronto ocupará la embajada de México en España y que, en palabras del propio presidente, cuadros políticos de la “oposición” como el ex gobernador Corral de Chihuahua, también fueron contemplados para ocupar representaciones internacionales, aunque por tema de doble nacionalidad le fue impedida su consideración.

Nos encontramos en la víspera de 6 procesos electorales y quizá este tipo de acciones sea sólo la antesala de la reencarnación de las prácticas más despreciables del régimen político mexicano, en el que las gubernaturas se entregaban y vendían al mejor postor. Para nosotros queda claro que Aguascalientes es un reto prácticamente imposible para MORENA; sin embargo, no debería extrañarnos que algún gobernador saliente de cualquier otro estado, pronto esté formando parte de la más alta diplomacia mexicana.

Dejo el tema sobre el tintero, agradeciendo su lectura y deseándoles un excelente fin de semana.

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