Saúl Alejandro Flores

Estimados lectores, hemos escuchado reiteradamente de problemas en el sector agua, comenzando por las sequías, contaminación, baja disponibilidad de agua superficial y subterránea, ineficiencia de organismos operadores e instituciones gubernamentales, tarifas injustas, deficiente infraestructura, cambio climático, corrupción, estrategias equivocadas, decisiones gubernamentales erráticas, etc. Es un abanico de problemas, sin embargo, eso no significa imposibilidad para afrontar, si no la necesidad de tener en claro el qué, cómo y cuándo actuar.

En toda esta amalgama de escenarios nos preguntamos si las decisiones que asumen las autoridades designadas o su visión van por la ruta correcta. Aquí nos topamos inevitablemente con lo que es quizás el mayor problema, dado que los vaivenes de la naturaleza siempre están presentes, claro, no debe perderse de vista que muchas veces estos se acrecientan por la acción u omisión humana.

La visión centralista en nuestro país de manera determinante es un lastre para el desarrollo del sector agua, en este sentido, es importante replantear la forma de diseñar lo que debe ser una autoridad del agua, más allá de las visiones heredadas y que como referente son los modelos centralistas que giran en torno a la figura del presidente o del gobernador a nivel estatal o en el culto a la imagen del alcalde o bien del cacique del lugar.

Hace unos días el director general de Conagua el Ing. Germán Martínez Santoyo estuvo en reuniones tanto con la Cámara de diputados y la semana pasada con la de senadores; la experiencia del funcionario no está en duda, pero la visión sí deja dudas respecto a la realidad nacional. Una perla se dio en la reunión con diputados federales, simplemente dijo que “Aguascalientes, está bien y que su problemática es mínima”, sabemos que no está bien y que sin duda existen regiones con mayores problemas en México, pero de que tenemos problemas, los tenemos y graves.

Renglones más adelante les diré mi impresión sobre estas declaraciones, vamos con lo referido en la reunión con senadores. Ahí hizo mención respeto al cese de 150 funcionarios de la Conagua por corrupción, sin embargo, debo decirles, que pensar que los malos de la película sólo son los directivos es un error, en Aguascalientes hace dos años y medio se tuvo un caso del asalto a un trabajador del cual obtuvieron varios millones de pesos en efectivo, las acciones motivaron el despido de personal de Administración del agua, algunos sin vínculo con esas acciones, pero el involucrado siguió por el hecho de ser “sindicalizado”, entonces, en qué quedamos en esta cruzada electorera de lucha anticorrupción. Pues es sabido que el titular del Ejecutivo no gobierna, sino que hace lo que mejor se le da “estar en campaña” y así sucede con muchos personajes, son excelentes candidatos o candidatas, pero como gobernantes, ahí es donde está el meollo.

El Ing. Martínez Santoyo también mencionó de manera parsimoniosa: «las sequías que tenemos en el país son las normales que se presentan cada año» y los problemas que se presentan son por fugas de agua en los sistemas locales de distribución. También refirió que el caso de Nuevo León es único en la región con su afectación en la sequía, a veces pareciera con esas declaraciones que el agua y sus problemas se circunscriben solamente a los límites políticos y no de cuenca. Claro que la gravedad del caso de Nuevo León procede de la omisión y corrupción de un sexenio que dio al lastre con una tradición de resultados destacados.

Las declaraciones del director general no son prudentes, pueden tener doble lectura y en estos tiempos se debe ser muy claro, pues se induce a la irresponsabilidad, la sequía es un fenómeno recurrente, el clima y la disponibilidad de agua también obedecen a la ubicación geográfica, de que las fugas son un problema también es cierto, pero la ineficiencia, ausencia de visión y de la pertinencia en el diseño e implementación de política públicas en materia hídrica son el problema mayor, existiendo pertinencia en ellas, se tienen alternativas para hacer frente a los ya conocidos problemas. Pero… la forma recurrente de normalizar los problemas eso sí es un problema de nuestro país, ese es el riego de ese segundo sentido de lo que pueden provocar las palabras o visión del Ing. Martínez. Desde la parte gubernamental he conocido funcionarios que ven normal las fallas por ejemplo en el suministro de agua, el usuario lleva días o semanas sin agua y el funcionario dice: “es normal”, no, eso no es normal, eso es omisión y exhibe la incompetencia y hasta cierto punto, la falta de sensibilidad y responsabilidad del servidor. Vivimos en una época en que se normaliza la violencia, la corrupción, el desdén a la Constitución y a la ley, se normaliza el decir mentiras. Esa normalización sí es un riesgo y si en oficinas centrales de Conagua caen en ello, entonces, el cargo les queda grande. No estarían a la altura.

Nos vemos la próxima semana, no olviden la importancia de emprender políticas y acciones que permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

Comentarios: saalflo@yahoo.com

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