Pese a que por ley, no debería haber excesivo rezago legislativo, ya que las iniciativas no pueden dormir el “sueño de los justos”, la Agenda de Pendientes de la LXIV Legislatura, rebasa los 550 asuntos que no se han resuelto, como se aprecia en la Página Oficial del Parlamento.

El Artículo 125 de la Ley Orgánica del Poder Legislativo, establece que “ninguna iniciativa podrá dejar de dictaminarse en el período ordinario de sesiones en que se turne a Comisión o en el inmediato siguiente”, lo que en la práctica no sucede y la “congeladora”, sigue engordando.

El 126 dice que “entregado un Dictamen a la Mesa Directiva en turno, será programado para su discusión en la sesión inmediata siguiente”, ello para su dictaminación y estar en condiciones de subirlo al Pleno para su aprobación o rechazo.

El Artículo 127 precisa que “ningún asunto será puesto a debate y votación si el Dictamen respectivo no fue entregado a los diputados con treinta y seis horas de anticipación a la apertura de la sesión en la que se pretenda presentar el asunto al Pleno”.

En consecuencia, el rezago puede darse en seis meses como máximo, y no en años, por lo que hay propuestas de reformas a la Constitución local, así como en temas de educación, salud, asistencia social, y en otros rubros.

Hay iniciativas que ni siquiera se han dictaminado, otras que a pesar de estar elaborado el dictamen, no se suben al Pleno, por lo que no se pueden considerar asuntos concluidos, a favor, en contra o enviados a archivo definitivo.

Por lo pronto, nuestros legisladores están en lapso de receso, y el nuevo período ordinario de sesiones es hasta marzo, aunque el Pleno podría reunirse si se convoca a periodo extraordinario, en caso de que haya interés de aminorar la abultada agenda legislativa.