RODRIGO ÁVALOS ARIZMENDI

Hoy los mexicanos observamos cómo en el Congreso de la Unión están dos temas de la mayor importancia  y dificultad política, uno es la reforma educativa y el otro es la revocación de mandato. La reforma educativa en este momento parece ser un reto imposible para el gobierno de López Obrador, de un lado tiene a la coordinadora y del otro a los partidos de oposición y ya estamos viendo los jaloneos. Pareciera que satisfacer las demandas de uno implica negar las del otro.

Para algunos resulta más interesante la reforma educativa ahora que ya han transcurrido más de dos semanas, pues estaba previsto que se aprobara desde hace quince días el dictamen, no hay tal. Y aquí es en donde se va a medir la capacidad del gobierno de negociar con una fuerza difícil como lo es la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y si va a lograr balancear en la reforma que propone apoyándose en lo que resiste, que es la oposición. La contrapropuesta formulada por el conjunto de la oposición no se ve como contraria sino como complementaria a la reforma que proponía el gobierno, creo que era una feliz solución. A fin de cuentas lo que se tuvo fue el secuestro del Poder Legislativo. Va a ser muy interesante ver la letra chiquita de los acuerdos a los que lleguen, porque ahí se podría cifrar si verdaderamente es una reforma a favor de la educación o a favor de un grupo disidente del magisterio. Eso es clave. Pero no hay que perder de vista que el factor clave sigue siendo la Coordinadora. En la Comisión de Educación en el Congreso, Morena tiene 20 diputados, 17 son de la Coordinadora. En días pasados no sesionaron, ¿por qué?, pues porque no hubo quórum, porque faltaron los 17 diputados de la Coordinadora, con ellos se habría dado el quórum. El factor es que en el Congreso sin el voto de los 40 diputados de la Coordinadora, Morena y sus aliados pierden la mayoría calificada, aunque hemos visto que el gobierno está tratando de construir una mayoría calificada con el PRI y con el PAN, lo cual podría ser posible en la Cámara de Diputados pero no en el Senado, aunque el PAN en la Cámara de Diputados ha dicho que no va ceder y el gobierno de López Obrador también ha dicho y reiterado que no va a ceder en los dos aspectos que quiere la Coordinadora, que son lo de siempre: La rectoría en materia educativa en Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán, y el manejo del presupuesto, que ya dijo el presidente directamente que no se los va a conceder. El tema central es ese.

En lo referente a la iniciativa de la revocación de mandato, me parece que se le está dando una importancia superior a la que tiene; hay quienes dicen que no puede ser que quien solicite el ejercicio revocatorio sea el propio presidente y no la ciudadanía, pero aquí muchas de las fórmulas o instrumentos políticos para generar participación no han surgido de aquella fuente naturalmente indicada para solicitarlo. La propia Comisión Nacional de Derechos Humanos no surge en 1989 de un clamor social o ciudadano por la defensa de los Derechos Humanos, surge a iniciativa del presidente Carlos Salinas de Gortari. Por lo tanto ese no es un argumento para echarla abajo. Así mismo coincide con la fecha de la elección y en esa medida posibilita la propia participación del presidente de la república en el proceso electoral para derramar beneficios sobre su propio partido Morena. Me parece que lo que estamos viendo es que López Obrador está mandando muchos de sus “resultados” al tercer año de gobierno: Seguridad, política petrolera, etc. y ahí es donde se echa de menos una oposición que podría también hacer campaña por la revocación, porque si el presidente puede hacerla a favor de la ratificación de su mandato, los contrarios pueden hacer campaña por la revocación. Aquí es en donde no se ve madurez de la oposición.

Ahora bien, mientras más vemos y oímos sobre este tema, más nos convencemos que es una barbaridad como una figura, como una institución que debe de quedar sentada en la constitución en base a tres puntos: Cómo hacer operativa la campaña de la revocación de mandato. Va a estar el presidente en la boleta y por lo tanto puede hacer campaña y propaganda en los medios, y en consecuencia deberá haber una campaña opositora a la revocación del mandato también con spots en los medios. La pregunta es: ¿Los partidos son los que se van a oponer a la revocación del mandato? ¿Cuáles partidos? ¿Habrá equidad en la participación en los medios?

Otro punto sería que todos estamos partiendo del hecho de que va a ganar López Obrador, pero no se diseñan instituciones pensando en si pierde López Obrador. ¿Qué pasaría? Según la Constitución se va el presidente y tiene el Congreso –dominado por Morena- que nombrar un presidente sustituto de López Obrador. Es decir, un presidente de legitimidad que venga del Congreso contra un presidente que se ganó la legitimidad en las urnas y que luego la perdió en las urnas. El siguiente punto, considerando un poco el anterior, esto se quedaría para el próximo sexenio, para el próximo presidente, no es nada más para López Obrador, no es una reforma hecha para AMLO, se va a quedar en la constitución. ¿Qué significará eso para los próximos presidentes? Y además López Obrador ya dijo que a él le gusta la idea de que esto se aplique también con los gobernadores, que es algo que ya no les gustó a los gobernadores y por eso la presión de ellos para que no se haga. Lo complejo de esto es que se están cambiando las reglas del juego político y si se quieren cambiar las reglas del juego político, la revocación del mandato mientras más lo pensamos más nos damos cuenta de que es una barbaridad. Si se quiere un voto de censura, que el gobierno pueda caer por ellos mismos, entonces hay que pasar a un sistema parlamentario, pero en un sistema presidencialista esta figura de revocación de mandato mete mucho ruido político. A la pregunta de ¿si se cree que esto va a pasar por el Congreso? se puede responder que si son muy tontos los partidos de oposición le van a dar la revocación del mandato a López Obrador.

En este tema es muy clara la intención del presidente de estar en la boleta, porque una cosa es una elección con el presidente de la república en la boleta, en las elecciones intermedias, y otra cosa es sin el presidente. ¿Qué va a pasar? No se ve que pase en el Senado –en la Cámara de Diputados se aprobó por una mayoría calificada que ya construyó Mario Delgado con los 9 diputados prófugos del PRD–, pero en el Senado no está claro, la información que se tiene es que si el presidente insiste en que la revocación se haga en la fecha de la elección federal del 2021, no pasa. Y hay un acuerdo de toda la oposición: Sí a que haya revocación. Sí a que sea anual la consulta. Pero no a que la revocación coincida con la elección. Esa sí probablemente no pasará en el Senado.