Personas que han sido víctima de COVID-19, son altamente propensas a sufrir cambios emocionales, afectando su entorno familiar, de pareja y laboral, por lo que es necesario acudan a recibir atención médica especializada, con la intención de evitar mayores problemas. Janette Rodríguez, maestra de alta dirección e inteligencia estratégica, con más de 25 años de experiencia en psicología organizacional, dio una serie de recomendaciones que permitirán a las personas lograr mejor calidad de vida.
Por medio del Diagnóstico Integral de Alto Impacto (DIA 1), señala que es posible identificar el nivel de gravedad de cada persona, el cual contempla diversas metodologías y técnicas que permitan mantener el control del autoconocimiento en cada caso. Detalló que dentro de los cambios abruptos de ánimo, se encuentran también afectaciones a la memoria de corto plazo, generando además frustración entre los pacientes. Algunas de las señales de alerta son sueño o falta del mismo, depresión, angustia y soledad, por lo que es indispensable buscar apoyo profesional, pues en ocasiones se cree que buscar realizar actividades adicionales como ejercicio o la lectura, dichos comportamientos emocionales se quedan atrás. La psicóloga organizacional, explicó que los trabajos tienen que ir enfocados a evaluaciones periódicas para ejercitar la coherencia emocional, controlando la respiración y la frecuencia cardiaca. De la misma manera, recuperar el autoconocimiento para conocer qué está pasando, autocontrol y autogestión para comunicarnos con los demás sin afectar el entorno.
“Somos seres estresables, estresados y depresivos, ya con la pandemia todo esto se potencializa por más elementos y factores en el ambiente que pueden alterar a las personas”, sentenció.