Lo común en las campañas políticas es encontrar virtudes o defectos en las y los candidatos a un cargo de elección popular, aunque son más los que les adjudican insuficiencias, por lo que son blanco de críticas, burlas, insultos y desprecios, sin embargo, a decir verdad, la mayoría son los menos culpables de estar en el centro de la controversia ya que fueron invitados a participar sin imaginar lo que les esperaba.

En este sentido los directamente responsables son los dirigentes de los partidos, que a como dé lugar buscan cubrir todos los puestos en disputa, por lo que ofrecen las candidaturas a los cercanos, a los amigos, conocidos o a sus familiares, a sabiendas de lo que les espera, pero lo importante para ellos es no dejar ningún hueco, ya que si llega a suceder les resta puntos a la hora de definir el reparto de las diputaciones y regidurías de representación proporcional (plurinominales), por lo que se afanan en tener planillas completas.

Se reprocha que hay pretendientes que son limitados sobre los conocimientos del cargo al que aspiran, lo que en gran medida se debe a que no recibieron capacitación, o que son militantes de reciente ingreso e inclusive que ni siquiera son miembros del partido, por lo que resulta materialmente imposible que pueda responder a las preguntas que les hacen, algunas con toda una carga de “jiribilla”, lo que da pábulo para que reciban múltiples ataques.

También están los que saben en dónde están parados, pero que al navegar entre dos aguas se exponen a la intriga, como sucede actualmente en el primer distrito electoral federal, en donde un abanderado representa a dos partidos antagónicos, en que uno rechaza totalmente el aborto y la unión de parejas del mismo sexo, mientras que el otro es un abierto impulsor del aborto y del vínculo entre dos hombres o dos mujeres. Al ser cuestionado sobre esa dualidad con dificultades salió del paso, sin definir cuál sería el sentido de su voto en caso de ganar la elección, aunque conociendo su origen político es seguro que se incline por el primero. Son cuestiones que ponen en tela de juicio la liga entre ideologías opuestas y que se hace sin importar el daño que causen, en función que una parte de los votantes estará en desacuerdo con el candidato y sin embargo les piden que voten por él, lo que puede provocar que inutilice la boleta o se abstenga de ir a las urnas.

También en la actual campaña están aquellos que les agrada jugar a la política y no les importa destinar los recursos que sean necesarios por tal de que se les permita estar en el primer plano, diversión que por cierto está por terminar. Aunque es difícil que se conozca cuánto destinaron para promover su imagen, lo importante habrá sido abultar su currículum, lo que puede servirles más adelante.

En resumen, los líderes partidistas son directamente responsables del deterioro que sufre la política, al no importarles el efecto que puedan tener sus actitudes entre los ciudadanos, aunque para ellos lo fundamental es conservar el registro ante la autoridad electoral, porque esto les significa recibir cada mes una cantidad, que en algunos casos llega a ser de un millón de pesos, de manera que los detractores pueden decir misa o chillar, que nada ni nadie hará que cambien de actitud.

PREPÁRESE

Acudir a votar el próximo 6 de junio será de manera diferente, por lo que si lo hace cuando estén varias personas en espera de cumplir con este deber cívico debe armarse de paciencia, porque el procedimiento será más lento. En elecciones pasadas era cuestión de ingresar a la casilla y luego de que los funcionarios verificaban la validez de la credencial de votar pasaba a marcar las boletas, depositarlas en las urnas y retirarse.

Esta vez el Instituto Nacional Electoral (INE) tiene previsto, en apego a lo dispuesto por las autoridades sanitarias, que mientras un ciudadano deposita su sufragio, otro se podrá registrar ante los funcionarios de casilla, al mismo tiempo los demás votantes deberán permanecer en fila afuera de la casilla, en donde habrá personal que se dedique a vigilar que guarden distancia.

Además se tiene previsto que se dará prioridad a personas con oxígeno, embarazadas, personas con obesidad evidente y adultos mayores. La totalidad de los votantes deben portar el cubrebocas o mascarilla, sin el cual no podrán ingresar a la casilla, aunque el mismo INE prevé que se le ofrecerá uno y si se rehúsa en utilizarlo o entra y luego se lo quita podrá solicitarse la fuerza pública para echarlo del lugar, ya que por encima de todo está el cuidado de los demás votantes y de los propios funcionarios de casilla y representantes de partidos.

Al ingresar a la casilla los ciudadanos recibirán gel antibacterial, mostrarán su credencial de votar y el dedo pulgar para demostrar que no han votado y luego pondrán la credencial sobre la mesa para que tomen los datos. Aunque el INE recomienda que cada quien lleve su propio bolígrafo para evitar compartir enseres, de cualquier manera quien no lo tenga se les entregará uno para que cruce las boletas.

En esta ocasión la mampara no tendrá la tradicional cortinilla que permitía a los ciudadanos votar en la intimidad, sin embargo no habrá nadie atrás con lo que presuntamente garantiza la secrecía del voto.

El propósito es que en ningún momento se toquen las manos los ciudadanos y los funcionarios de casilla y el único documento que pasará de una mano a otra serán las boletas, con lo que se busca evitar cualquier contacto.

Cumplir con el protocolo no será difícil para los participantes en la votación, basta con que cada quien haga lo que le corresponde y que sepa conducirse afuera y adentro de la casilla, con lo que habrá cumplido un deber cívico y al mismo tiempo se le dará rumbo y destino a una jornada más en la vida democrática de México.

ESOS PUENTES

Podrá haber tantas explicaciones que sea posible, pero lo único cierto es que el trazo del paso vehicular sobre la avenida Dr. Salvador Quezada Limón debe ser redefinido, ya que un accidente o dos de vez en cuando podrían ser normales, pero dos o tres por semana con resultados trágicos salen de toda lógica. Aunque un locutor bautizó ese lugar como “frena-borrachos”, la realidad es que estén o no bebidos hay quienes se estrellan o se vuelcan. Es el mismo caso de la curva atrás de la Universidad Autónoma y el puente sobre la colonia México, donde ocurren episodios que dejan una estela de dolor, sangre y daños cuantiosos. Nadie duda de la capacidad técnica de quienes trazaron esos espacios, pero hay algo que no concuerda con la realidad, por lo que es necesario analizar qué se debe hacer para que sean trayectos seguros – aún para los beodos -. Ojalá que las autoridades no se tarden en hacerlo, ya que va de por medio la vida de los automovilistas que utilizan dichas vías.

LOS TRENES

Con bombo y platillo se anunció la emisión especial radiofónica sobre los ferrocarriles, los talleres y el barrio de la Estación que llevarían a cabo un grupo de expertos. Fue el sábado pasado, lo que despertó el interés de un sector que fue parte de esa etapa, fuera de manera directa o a través de sus familiares, pero a la hora de la verdad se redujo a anécdotas personales limitándose al edificio de la Estación y cómo estaban las salas de espera. Hubo una serie de imprecisiones, como el hecho de señalar qué bodas se llevaban a cabo a las seis de la mañana para que los novios tuvieran tiempo de abordar el tren, cuando lo cierto es que la costumbre de casarse tan temprano era algo muy arraigado en el pueblo y en segundo lugar el tren arribaba a esta ciudad a las 10 de la mañana. Había cuatro tipos de trenes diarios, el 7 que procedía de Ciudad Juárez con destino a la Ciudad de México y que llegaba a esta terminal a las 10 horas; el número 8 lo hacía a las seis de la tarde y venía de la capital del país rumbo a Ciudad Juárez; el que iba a San Luis Potosí, salía a las 13 horas y el que procedía de San Luis lo hacía a las cinco de la tarde. Hablar de los Ferrocarriles en la vida de Aguascalientes es un tema muy extenso, ya que no sólo eran los Talleres de Reparación, que llegaron a ser los más importantes de América Latina, sino la participación de sus trabajadores en el medio educativo y la vida literaria y como núcleo muy importante para la política.