Luis Muñoz Fernández

Quiero decir con “ciudadano atento” no aquel aguascalentense que se distingue por ser cortés, urbano y comedido –en referencia a una de las definiciones que marca el diccionario–, sino a quien tiene fija la atención en algo, en este caso, a lo que ocurre en nuestra sociedad hidrocálida. Un ciudadano que observa, incluso que vigila al servidor público, a las instituciones y a todo lo que lo rodea. Que reflexiona y llega a realizar propuestas para mejorar la convivencia cotidiana.

Leyendo la última colaboración de David Trueba –escritor, periodista, director de cine, guionista y actor– en el periódico español El País, titulada “Sólo los ángeles”, se topa uno con una verdadera perla que nos interpela directamente a los que vivimos en Aguascalientes y, por extensión, en México:

Tanto el PP como Ciudadanos [el PP, Partido Popular, es, toda proporción guardada, como nuestro PAN] defienden la falacia de que los servicios públicos funcionan mejor privatizados, entregados al mercado libre. Pero todo el mundo sabe que el único mercado libre es aquel que está regulado a conciencia frente a los depredadores. Más aún si el negocio se refiere a la salud, la educación, la seguridad y el transporte, los cuatro pilares de una sociedad justa [las negritas son mías].

Salud, educación, seguridad y transporte… Con la mirada y el pensamiento puestos en Aguascalientes, ¿cómo andan esos cuatro pilares en nuestro caso? ¿Podemos decir que la nuestra es una sociedad justa? Y dado que tenemos más de 400 años de historia, ¿no sería ya hora de que lo fuésemos en mucha mayor medida?

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