Nos encontramos a unos pocos días de que inicien las campañas políticas, siendo que, en las últimas horas hemos podido constatar el registro de algunos candidatos que son anunciados por todas las redes sociales o inclusive se atreven a desafiar la normatividad electoral mediante alguna publicidad pagada pero disfrazada; sin embargo, faltan algunos días para el cierre de esta etapa y ciertos partidos aún no realizan su registro para presentar a la ciudadanía sus candidatos a diputados locales, presidentes municipales, síndicos y regidores. Mencionado lo anterior, prometo en las próximas semanas hacer la ya tradicional recopilación de todos los candidatos y presentar la denominada “guía del elector”.

En esta ocasión y dada la importancia del tema, he decidido abordar de manera previa al análisis de los candidatos, el papel de los suplentes de los diversos cargos de elección popular. Siendo que, muy pocas veces los ciudadanos y los propios partidos políticos, les dan la importancia con la que deben de ser tratados; es por ello, que comenzaré por describir qué hace o quizá en el mundo utópico debería de hacer un candidato a legislador de carácter suplente.

En primera instancia, no debemos de olvidar que la principal función del legislador es y deberá ser siempre el crear normas jurídicas y participar en los diversos procedimientos legislativos, por lo que, los candidatos propietarios y los suplentes deberían de ser designados por ser afines al proyecto en el distrito o en el Estado. De manera que, su elección abone a que el electorado se convenza de que la fórmula de candidatos a legisladores representa la mejor opción dada su capacidad académica, intelectual y política para la creación de leyes.

Realizando un símil deportivo, el legislador suplente es como el jugador de la banca de un equipo de futbol, mismo que deberá estar preparado en TODO MOMENTO para incorporarse al terreno de juego; ya sea porque el legislador solicitó licencia para buscar la reelección, se encuentra en la búsqueda de otro espacio de participación política en el terreno legislativo o la administración pública; o simplemente, porque desea hacerse a un lado por convicciones o razones personales.

Desafortunadamente, la selección y/o elección de los suplentes se ha convertido en una deleznable práctica de la política en la que en la gran mayoría de las ocasiones se eligen personajes sin el perfil del puesto al que se contiende y únicamente se pretende cubrir las famosas cuotas del reparto entre los diversos grupos políticos al interior de los partidos.

Lo curioso de todo esto es que, como electores, pocas veces conocemos a los suplentes de nuestros legisladores y aún en menor proporción, exigimos a los partidos que los suplentes de sus candidatos sean verdaderamente perfiles adecuados para el cargo. Habrá que dar seguimiento al tema de los suplentes en los próximos días y exigir a todos los partidos; primeramente, para que hagan públicas las listas de sus candidatos suplentes y que, además, sean esos espacios ocupados por personas capaces.

Agradezco el favor de su lectura y les deseo un excelente fin de semana.

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